«Tu identidad digital es un campo de batalla»

En 1989, Barbara Kruger lanzó el eslogan "Tu cuerpo es un campo de batalla", para atacar a los estereotipos neocapitalistas que se creaban haciendo un uso ilegítimo del cuerpo de la mujer.

Hace tiempo estuve en Facebook. Después tuve un trabajo que me lo complicaba y decidí dejarlo. Borré la cuenta, y con esto desaparecieron todos los contactos. No lo eché de menos. Este año me ha dado por volver. Dos veces. Treinta días en total. Con dos perfiles distintos. Uno de identificable por mis amistades. Quería observar e interactuar. Estaba sorprendida de que en un lapso tan breve de tiempo incluso la política se hiciera, sobre todo, en Twitter, un lugar que parece tan universal como el aire. Y he descubierto que la identidad digital es el nuevo campo de batalla. En realidad por eso es gratis. A partir de aquí mis observaciones.

Facebook sigue siendo un espacio familiar. Nos hacemos amigos. Casi se podría emitir en horario infantil. Muchas fotos, muchos mensajes de autoayuda, mucha publicidad de acontecimientos. Los artistas y periodistas de siempre compartiendo las mismas cosas. Algún chiste. ¡Qué poca gente que queda que valore la importancia de la risa! Sí que lo he encontrado más politizado. Pero hasta donde yo he llegado, casi todas las personas actúan con pudor. Facebook tendería a un cierto conservadurismo.

Pero en Twitter, como ya saben, no te tiene que aceptar nadie. Entre usted y disfrute… de un alto nivel de beligerancia, de caos y de carencia de escrúpulos. El liberalismo en su máxima expresión. Esta red ofrece un star system. Las opiniones de políticos, periodistas, twitteros, sabelotodo, escritores y en realidad cualquier persona. Es difícil seguir a los primeros sin pensar que sufren algún tipo de delirio que les hace decir una cosa y la contraria constantemente. Aunque esto en realidad es ahora la política.

Los periodistas se confunden a menudo con los twitteros. Se distingue a los periodistas veteranos de los bisoños por la falta de profesionalidad y sensibilidad de los segundos. Son hijos de la velocidad de internet. Pero a diferencia de los seniors, que sueñan con que la red sea sólo un escaparate que aumente el número de lectores, no se sienten atacados cuando alguien realiza una crítica a la información que comparten. A los más veteranos, en la facultad no los prepararon para la réplica libre, y no son todos muy diestros en el arte del debate. La red es, entre otras cosas, la sociedad regalando la dignidad de todos sus intelectuales al neoliberalismo más agresivo, haciéndolos esclavos de la carencia de reflexión y criterio que proporciona el entorno digital.

Twitteros conocidos y desconocidos. Estrellas digitales de quienes tenemos pocas referencias más allá de su estilo y sus afinidades. Me han parecido personas mentalmente ágiles. Y más todavía aquellos que consiguen crear, voluntariamente o involuntariamente, tendencias y cuerpos. Cuerpos colectivos estereotipados sobre los que se librará la batalla política. Estos cuerpos a los que se unirán ciegamente aquellos que encuentren una identidad en la que sentirse aceptados. Violencia patriarcal de plataforma. Para la recolección de datos por parte de sistema. Para el control social.

En sus cuerpos colectivos, comprados en el mercado digital de las redes, se ejercen las violencias que legitiman el capitalismo más salvaje. Las personas, igual que antes denigraban a aquellas que no cumplían unos estándares de belleza física o racial, ahora, divididas en facciones, se agreden emocionalmente unas a otras, sin autoinflingirse las heridas que en realidad los harían libres.

En Twitter se emiten los mensajes virulentos y aterradores que surgen del miedo al dolor y al crecimiento, humano y social, para los que el bienestar no nos ha preparado. Para acabar incorporándose a constructos hegemónicos acabados de estrenar, en que las otras identidades son enemigas. Comprar ira en el mercado identitario en vez de reapropiarse de esta. Como comprar un videojuego.

Cómo Barbara Kruger habló sobre el cuerpo de la mujer, yo también creo que las redes son el medio para los propósitos más violentos del neocapitalismo. Y estamos dando forma a sus objetivos. Adoptando identidades prefabricadas por algoritmos. Todas. Sin pensamiento crítico. Sin disidencia. Cada una decide qué hacer con su cuerpo, con su identidad digital. O no.

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