El odio, en el vegetariano

Domingo 27 de octubre. Tras la manifestación nos acercamos a una de las pocas librerías abiertas en la ciudad. Me compro El adversario, de Emmanuel Carrère, traducción al castellano de Jaime Zulaika. No me interesan demasiado las novedades, puesto que ese título se publicó en el 2000. Luego, y puesto que estamos en el Raval, … Leer más

El miedo a la extrema derecha empuja a Sánchez e Iglesias a un gobierno de coalición

Con poco más de 24 horas de negociación, y poco menos de dos días desde que se conocieron los resultados electorales del 10-N, el PSOE y Unidas Podemos han firmado un preacuerdo para formar un gobierno de coalición que gobierne España durante los próximos cuatro años.

Sobre las dos y media de la tarde, el líder socialista Pedro Sánchez y el de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, han escenificado la firma de un preacuerdo con el que las dos formaciones concretarán en las próximas semanas el nuevo "gobierno progresista" del Estado.

Al acuerdo han llegado las dos formaciones de izquierdas con la intención de que sea una "vacuna contra la extrema derecha", según palabras textuales de Pablo Iglesias, un acuerdo que en palabras de Sánchez tiene que servir para los próximos cuatro años de legislatura.

Tanto Sánchez cómo Iglesias han insistido en que la distribución de cargos para el próximo gobierno no se sabrá hasta más adelante, como mínimo hasta después del debate de investidura.

A lo largo de la comparecencia que no ha durado casi ni diez minutos, han abundado las muestras de complicidad entre los dos líderes políticos, viéndose un buen número de apretones de manos e incluso un abrazo.

El preacuerdo contempla diferentes líneas de trabajo prioritarias, entre las cuales hay la lucha contra el cambio climático y la transición energética, políticas feministas, ampliación de los derechos social, combatir la precariedad y la desocupación, los servicios públicos y el sistema de pensiones, o el derecho a la vivienda.

En cuanto al conflicto político entre la administración del Estado y la administración catalana, con el preacuerdo entre socialistas y morados se busca garantizar la convivencia en Cataluña y la normalización de la vida política trabajando por el diálogo y fortalecer el Estado de las autonomías.

Gas pimienta y 19 detenidos en la frontera

Un agente francés arrastra a un activista de Tsunami Democràtic

Los independentistas convocados por Tsunami Democràtic en la Jonquera han sido expulsados por la Police Nationale y la Gendarmeria francesa, que han usado gas pimienta y han practicado 18 detenciones. Otra persona ha sido detenida por los Mossos d'Esquadra, acusada de desorden públicos.

Después de 24 horas de obstrucción del tráfico por parte de los concentrados de Tsunami, los agentes franceses los han apartado con una actuación contundente en la que han usado gas pimienta.

Operarios han empezado seguidamente a limpiar la vía, eliminando los restos de barricadas y hogueras, así como el escenario donde se han realizado actuaciones musicales como la de Lluís Llach, y las grúas ha retirado coches.

Tsunami, que había programado "un 11-S de tres días" como protesta después de las elecciones generales, ha hecho un llamamiento para taponar la confluencia de la N-II con la AP-7 y también para extender sus acciones al País Vasco, a las 18 horas, en la frontera de España y Francia situada entre Oiartzun y Hendaya.

Tuesta justifica Tsunami
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha vuelto a evitar la crítica contra la iniciativa Tsunami Democràtic. De hecho, ha manifestado que "este país respeta el derecho de protesta".

A raíz de que Fomento del Trabajo alertara de las consecuencias económicas de cortar el tráfico a la frontera, Torra ha indicado que "me sabe muy mal" que los cortes puedan causar pérdidas económicas, pero ha justificado la acción que las genera refiriéndose a la posición del Estado, y ha instado a Fomento a pedir al gobierno de España que "el conflicto se acabe".

Torra ha explicado que "lo que más nos preocupa es la seguridad personal de los manifestantes", y había pedido que la operación de desalojo se realizara "con serenidad". "No tiene por qué haber cargas", ha declarado el presidente catalán en Catalunya Ràdio. "Desconozco quién hay detrás de Tsunami Democràtic", ha afirmado, por otro lado.