Las bailarinas eróticas del Dollhouse se multiplican con el Mobile World Congress

Según la previsión del promotor del gran local de estriptis Dollhouse, que se acaba de abrir en la Rambla, durante el Mobile World Congress se multiplicarán por cinco las chicas que bailarán en las barras para atender a los clientes
Chiqui Martín y sus bailarinas aseguran que hacen erotismo y no
Chiqui Martín y sus bailarinas aseguran que hacen erotismo y no pornografía.

Una imponente limusina de color rosa chicle daba la bienvenida a los clientes el pasado San Valentín, el día elegido por el Dollhouse para abrir las puertas en la ciudad. Dentro, entre cortinajes, velos y tapicería en rojos y dorados, un grupo de mujeres, las muñecas, se esfuerzan en mantener alto el interés de los visitantes, con unos bailes, en cierto punto, más acrobáticos que eróticos. Capitaneadas por la Chiqui Martín, la ex-bailarina erótica del Crónicas marcianas, prometen un espectáculo "muy parecido a los de Las Vegas, nada pornográfico, muy erótico". Sin tener en cuenta, claro, que Las Vegas es una de las capitales de la prostitución de los Estados Unidos.

Los vecinos del Raval Sur han acogido la apertura del local como un jarrón de agua helada y acusan Ada Colau de convertir la Rambla en un lugar turístico de baja calidad. El Dollhouse abre las puertas de las 9 de la noche hasta las 4 de la madrugada. La entrada cuesta 20 euros y da derecho a una copa o dos cervezas y 5 dólares dollhouse, que sirven para ponerlos en la ropa interior de las chicas mientras van bailando. Un baile privado cuesta 40 euros, y por 350 euros, unas ocho personas pueden ser recogidas por una minivan de la empresa, tener derecho a una mesa en zona vip, una botella de whisky, ginebra o vodka y un narguil para fumar… y claro, los 5 dólares dollhouse. "El miedo que hay entre los vecinos es que esto se convierta en un antro. Es muy pronto todavía para saber qué pasará, pero los vecinos no estamos conformes", nos comenta María José Arteaga, consejera del distrito de Ciutat Vella por el PSC: "Nuestra visión de la Rambla no es esta".

La apertura del Dollhouse ya ha mostrado en lo que se convertirá este punto de la Rambla. "Si es dificil controlar lo que pasa adentro –explica Arteaga–, imagina cuando esta gente salga a la calle a las 4 de la madrugada". Los vecinos están convencidos de que más gente borracha por la calle no es lo que quieren. Esto aumentará las peleas, el ruido, y asociado habrá más carteristas, prostitución en la calle y drogas. "No es el modelo de ciudad que queremos. Los vecinos del Raval Sur, de los pocos que todavía quedan, están preocupados por el aumento de la inseguridad. Y ojalá me equivoque, pero creo que no mejorará", declara, decepcionada, Arteaga.

A pesar de las promesas del promotor Hans Dieter Otto de que será un espectáculo erótico y "con clase", esto no evita que los vecinos desconfíen del público al cual va dirigido, mayoritariamente hombres solos o en despedidas de soltero. Un tipo de turismo con el cual Ryanair ya se está frotando las manos. Y es que en los billetes baratos que prometían sol y cervezas en Barcelona ahora se sumará el number one de los estriptis de la ciudad. Un reclamo que traerá todavía más turismo de borrachera. "Podrían haber revisado la licencia con lupa, como otras veces", explica Arteaga. "Los vecinos están muy preocupados, no se abrió el Principal Palau, que era una macrodiscoteca, y ahora les han colado esto. El Raval Sur ya no puede sufrir más, y no es justo", dice.

 

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