La relación entre el PP y Ciudadanos (Cs) en todo el Estado es cada vez más tensa y las puñaladas proliferan. Y es que los de Albert Rivera han visto en la crisis catalana el filón para arañar espacio al PP. Pero los populares tienen el gobierno y una posición dominante que les permite dejar de lado a Cs cada vez que quieren y que el PSOE se pone bien. Y con la cuestión de Cataluña, se pone bien.
Es por eso que a Cs empiezan a ponerse nerviosos, porque si Mariano Rajoy sigue despreciando Rivera, tratándolo como el hermano pequeño, con paternalismo y condescendencia, y su papel se ve reducido a mero comparsa. Y esto, a Cs, preocupa. Y mucho. Tanto, que el entorno de Inés Arrimadas ya ha querido ponerse al servicio de la causa y planean una estrategia para cargar contra los populares catalanes, aprovechando que en el Parlament ellos sí que son un elemento bastante más destacado que los cuatro diputados del PP.












