Paranoia con los golpes de efecto de Carles Puigdemont

Bluesky
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Control Policia aeroport El Prat
Control Policia aeroport El Prat

La Moncloa está en estado de máxima alerta. Mariano Rajoy y el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, tienen una auténtica obsesión con Carles Puigdemont. Y la semana pasada lo demostraron. Y es que su viaje a Dinamarca y la negativa del Tribunal Supremo a activar de nuevo la euroorden para detenerlo en Copenhague, hicieron que el gobierno del Estado quedara moralmente tocado.

Carles Puigdemont demostraba que tiene movilidad por Europa y que el único problema que tiene se llama Mariano Rajoy. Y esto no podía volver a pasar. Si por lo que fuera, el candidato de Junts per Catalunya (JxCat) volvía a desafiar el Estado y burlaba la vigilancia, apareciendo por sorpresa en Cataluña, Mariano Rajoy quedaría en ridículo. Así que decidieron dar vía libre a su paranoia y han reforzado fronteras, controles y dispositivos para evitar un golpe de efecto de Puigdemont.

Es por eso que se vieron policías nacionales uniformados revisando cloacas por los alrededores del Parlament, buscando entradas escondidas; se controlaban llegadas de vuelos, trenes y autobuses procedentes de Bélgica o Dinamarca, y el ministro avisaba que no entraría «ni en el maletero de un coche». Realmente ridículo. Lo único que demuestra es que quieren marcar paquete, o que no se fían de los agentes del CNI que tiene Puigdemont enganchados a la espalda las 24 horas. Sea como fuere, del todo grotesco.

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