La cara oculta de Xavier Trias

Xavier Trias lleva enchufado en la administración desde el año 1981 (¡hace 34 años!). En este tiempo ha sido director general del Institut Català de la Salut (ICS), consejero de Sanidad y Presidencia de la Generalitat, diputado, concejal y, finalmente, alcalde de Barcelona. Es, por tanto, un genuino representante de la clase política surgida de la Transición postfranquista que la corrupción y los recortes presupuestarios han puesto en la picota.

Miembro del alta burguesía y vecino de uno de los inmuebles más selectos de la ciudad, en el Turó Park, su gestión en el Ayuntamiento será recordada por haber ordeñado, hasta dejarla exhausta, la «vaca del turismo» y haber olvidado a los barrios del extrarradio, allá donde la crisis ha golpeado con más dureza a la población barcelonesa. Ha vaciado la caja de caudales que le dejó su antecesor en el cargo, Jordi Hereu, y con él, y ante la crisis de las finanzas de la Generalitat, las «empresas del 3%» han encontrado en el Ayuntamiento una gran vía de negocio.

De su pasado, Xavier Trias tiene muchas cosas por explicar. Por ejemplo, sus íntimas relaciones con Javier de Rosa, actualmente rotas, que el ex financiero detalló con pelos y señales al «pequeño Nicolás». O los negocios que, durante su etapa en Presidencia de la Generalitat, hacía Jordi Pujol Ferrusola, según explicó el periodista Ramon Pedrós, el ex jefe de prensa de Jordi Pujol en la comisión parlamentaria de investigación. O el funcionamiento de la «mafia sanitaria» de CDC, que él contribuyó activamente a montar y mantener y que ahora ha estallado con el caso Innova.

Xavier Trias ha conseguido mantener durante estos cuatro años su precaria mayoría municipal y esconder el enorme malestar social que existe en la ciudad con una práctica intensiva de la política de «repartidora». Ha «regado» con copiosas subvenciones a los partidos de la «oposición», a los sindicatos y a todas las entidades ciudadanas que se han dejado y que podían ponerle el dedo en el ojo por su gestión de escaparate. Especialmente sangrante es la aberrante partida de dinero que ha inyectado en la práctica totalidad de los medios de comunicación de Barcelona para que, de manera unánime, se dedicaran a «cantarle» las gracias y a esconder la cara más oscura y desagradable de su mandato, marcado por su escandalosa «amnesia» ante los problemas reales de la ciudadanía (paro, vivienda, coste de la vida, necesidad de servicios sociales públicos…).

Barcelona es una ciudad con una gran energía creativa e innovadora que Xavier Trias ha menospreciado y ha capado. De la mano de su inefable concejal de Cultura, Jaume Ciurana -un «integrista» con una patológica vocación represora y censora-, Barcelona ha degenerado en una urbe provinciana y mojigata, por mucho que la propaganda municipal nos intente vender todo lo contrario. Es hora de jubilar a Trias y pasar página a su rancia etapa al frente del Ayuntamiento.

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