Paladines de la nueva política y de la coherencia, la CUP empieza a sufrir los males de los partidos de toda la vida, los de la vieja política. A pesar de que antes ya daba síntomas de agotamiento, de manera reciente, el barco anticapitalista empieza a hacer aguas y sus tripulantes no parecen capacitados para tapar los agujeros, antes no se hunda.

Poble Lliure, uno de los partidos que integran la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), decidió a mediados de marzo presentarse a las elecciones generales españolas. La decisión abrió una crisis en la CUP, que en el último consejo político –en qué participaron representantes de Poble Lliure– había decidido, democráticamente, no presentarse a los comicios del 28-A.

Aún así, Poble Lliure considera que hace falta una "alternativa electoral" y por eso ha presentado lista para las generales. Así lo explicó en un comunicado en el que insistía en la necesidad de articular una candidatura para denunciar el "carácter autoritario del Estado" y "para el reconocimiento del derecho a la autodeterminación". "Emplazamos al conjunto de personas y colectivos independentistas, republicanos y de izquierdas a participar", exponía. El partido ha acabado llegando a un acuerdo con Som Alternativa –que comanda el ex-líder de Podemos Albano Dante Fachin– y también se ha sumado Piratas de Catalunya.

En un comunicado, Poble Lliure lamentaba las apuestas de Junts per Catalunya y Esquerra, a las cuales no ve representando el independentismo. La formación asegura que los dos partidos han adoptado desde hace un año "un discurso reformista totalmente inviable dentro del Estado español". Ante esto, argumenta, es necesaria una alternativa electoral que la CUP, asegura, no quiere encabezar: "Hace falta no dejar espacio ni al reformismo ni al neoautonomismo", remacha el comunicado.

La opción de presentarse a las elecciones españolas del 28-A había sido ampliamente rechazada por el consejo político de los cupaires: 37 representantes territoriales y de las organizaciones que se integran en la CUP votaron en contra y sólo 20 votaron a favor. La organización argumentó en un comunicado que no se podía presentar al 28-A porque "no se dan las circunstancias para ser una candidatura auténticamente rupturista y transformadora en el Estado español".


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