Manuel Valls, que encabezó la lista de Ciudadanos pero que rompió con el partido después de apoyar a Ada Colau como alcaldesa para cerrar el paso a Ernest Maragall y el independentismo, no tiene un despacho donde trabajar en el Ayuntamiento de Barcelona. Tanto él como Eva Parera todavía no han encontrado un espacio físico en el que poder celebrar las reuniones y se tienen que encontrar con sus colaboradores o con visitas en salas de reuniones a la vista de cualquiera otro regidor o funcionario de la casa.

Ante la ruptura de Valls con Albert Rivera, los cuatro regidores de Cs siguen ocupando el espacio en el que estuvieron agrupados durante la pasada legislatura bajo el liderazgo de Carina Mejías. Cs es quien tiene la potestad, hoy por hoy, de repartir sus antiguos despachos entre sus concejales.

A pesar de todo, próximamente Valls y Parera (que lidera un nuevo proyecto político catalanista-conservador) ya tendrán unos despachos dignos de regidores. No obstante, el reparto de los espacios de los grupos no finalizará hasta que se haya firmado el pacto de gobernabilidad entre Colau y Jaume Collboni. Será entonces cuando los diversos grupos, tanto del gobierno como de la oposición, ocuparán definitivamente los despachos y los espacios destinados a cada formación política.