El de la entidad que preside, Òmnium Cultural, y su relación con el franquismo. Jordi Cuixart ha tuiteado recientemente que "Franco no paró a Òmnium Cultural, así que la represión actual tampoco lo hará", pero la realidad no se explica tan sencillamente como un enfrentamiento entre una entidad cultural y una dictadura.

Fundada en 1961, Òmnium fue clausurada entre 1963 y 1967, pero sus dirigentes no fueron encarcelados. Después emergió de la clandestinidad con el visto bueno de las autoridades franquistas durante los últimos años de la dictadura y hasta la actualidad. Sus fundadores fueron destacados miembros de la burguesía catalana, entre ellos su primer presidente, Fèlix Millet i Maristany.

Como ha respondido el historiador Roger Molinas (@arqueoleg) en Twitter, este financiero y mecenas se sumó al bando fascista durante la Guerra Civil: "Franco no paró a Òmnium porque era plenamente legal y respetada por el fascista porque fue fundada por combatientes falangistas y carlinos en la Guerra Civil como Fèlix Millet i Maristany".

"Clandestino pero tolerado y nunca reprimido, plenamente legal en 1967, con 11.000 socios en 1971 haciendo la Noche de las Letras Catalanas a bombo y platillo. Mientras los miembros del PSUC y CCOO eran torturados en comisaría", ha añadido.

Fèlix Millet i Maristany, por cierto, es el padre de otra destacada figura pública, Fèlix Millet i Tusell, el principal condenado por el caso Palau. Otro hijo suyo es Xavier Millet i Tusell, que fue alcaldable de Convergència en Barcelona.

El expresidente de la Generalitat Josep Tarradellas, el último que sufrió el exilio durante la dictadura, fue una de las figuras más críticas contra Òmnium y sus dirigentes, a los que atribuyó un doble juego: ejercer de franquistas o de nacionalistas catalanes según les convenía.