Carles Puigdemont se ha propuesto hacer desaparecer el PDECat. Desde la Crida, presidida por Jordi Sànchez formalmente, y con el apoyo de Joaquim Forn, Josep Rull, Jordi Turull y Lluís Puig, maniobra para que el PDeCAT, heredero de CDC, quede absorbido dentro de un nuevo partido, Junts per Catalunya, que en las últimas convocatorias electorales desde diciembre de 2017 ha sido una coalición entre Convergència Democràtica y el propio PDECat.

Ante la negativa de la dirección del PDECat, liderada por David Bonvehí, un numeroso grupo de cargos políticos de la Generalitat hicieron público un manifiesto en el que se reclama que JxCat pase a ser el nuevo referente. Todo eso el mismo día que nacía el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC) con Marta Pascal al frente y destacados referentes de CDC en los años pasados, como Carles Campuzano y Jordi Xuclà, entre otros.

Lo más sorprendente es que el manifiesto, al que se han sumado diputados y altos cargos designados por el propio Puigdemont como Josep Costa, Elsa Artadi y Míriam Nogueras, también lo firman dos exconsejeros de Jordi Pujol: Xavier Bigatà y Joan Vallvé.

Además, también lo apoyan el hermano del expresidente Puigdemont, Enric Puigdemont, así como una larga lista de antiguos cargos de Convergència que apuestan por JxCat por delante del PDECat. Ramon Goicoechea, Jaume Ciurana, Salvador Esteve, Brauli Duart, Juli Gendrau, Enric Ticó, Albert Batalla, Ramon Companys, Isidre Gavín, Pau Villòria, Joan Carles Garcia Cañizares y Lourdes Ciuró, están entre los más de 2.000 firmantes del manifiesto.