Robert Menard, alcalde de la localidad francesa de Beziers cercano a la dirigente ultraderechista Marine Le Pen, considera que los líderes del procés condenados por el Tribunal Supremo "no hay duda de que son presos políticos". Lo ha explicado en una reciente entrevista en la que, además, se ha ufanado de ser "uno de los pocos políticos que ha tomado una posición a favor de los separatistas catalanes", y de haber invitado a los presos del procés a instalarse en Beziers "como refugiados políticos".

Como recuerda la emisora Equinox, que se hace eco de las palabras de Menard, Francia es uno de los destinos más inseguros para los líderes independentistas que se establecieron en el extranjero para no responder ante la justicia española. Sin ir más lejos, el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont no se atrevió a atravesar la frontera y visitar Estrasburgo, como había dicho que haría, para reclamar el asiento en elParlamento Europeo que obtuvo como candidato de JxCat.

Menard, un antiguo dirigente de Reporteros sin Fronteras, exmilitante comunista y fundador de una publicación digital conservadora llamada Boulevard Voltaire, fue multado por incitación al odio y a la discriminación por haber abrazado públicamente la teoría de la conspiración de la gran sustitución, según la cual la población europea está siendo reemplazada por personas de origen no europeo -en el caso francés, los musulmanes- gracias a movimientos migratorios masivos y a la cooperación de élites interesadas.