La exdiputada de la CUP Mireia Boya y el exdiputado de los comunes y exlíder de Podem Albano Dante Fachin, dos procesistas mediáticos, mantienen una sintonía evidente pero han reaccionado públicamente de manera muy distinta cuando se han visto apartados de las listas de las próximas elecciones generales.

Fachin ha tenido más tiempo para digerirlo desde que supo que no nacería su frente unitario. También trascendió que Poble Lliure ofreció a Boya el liderazgo de un nuevo Front Republicà, la candidatura que el exlíder de Podem encabezó en abril, una posibilidad que después se ha desvanecido, junto con las posibilidades de Boya, cuando la CUP ha optado por presentarse por primera vez al Congreso y el Senado.

Fachin ha reaccionado de manera expansiva, y no sólo en Twitter. En particular, ha dedicado buena parte de un artículo publicado en El Món a combatir la idea de que su interés por la política se limite a "la paguita", una explicación que considera "reaccionaria".

Asegura que rechazó dos veces ser candidato de ERC y una de JxCat, y seguidamente responde las críticas que recibió al anunciar que votará a quien fue su número 5 en el Front Republicà, Roger Español, que se presenta con JxCat, motivo por el que le recuerdan los dardos que lanzó contra Convergència, partido predecesor de JxCat.

Sobre esto, acaba dando por buenas las contradicciones "que se ha tenido que tragar la izquierda independentista" -incluido el abrazo de David Fernàndez a Artur Mas- porque, si no, "nunca habríamos llegado a ver el 1-O". Para defender a Español, argumenta, por ejemplo, que "quien quiera hacer políticas de izquierdas en el Senado español, o ha perdido el juicio o hace trampas".

De hecho, ubica el origen de las críticas que lo relacionan ahora con los convergentes a una "izquierda españolista" que "hace muchos años que dicen que si «la burguesía catalana», que si «Puchol» y que si «el proceso es cosa de los ricos». Y lo dicen sin despeinarse mientras gobiernan comunidades y ayuntamientos con el PSOE del GAL y la corrupción sistémica".

Por su parte, Boya se ha caracterizado por la falta de comentarios sobre su exclusión de las listas cupaires. Sí que figura en ellas uno de los principales nombres de Poble Lliure, el también exdiputado Albert Botran, que se mantiene en el secretariado del partido -la ejecutiva-, que Boya abandonó en marzo denunciando que alguien -a quien no identificó- la agredía psicológicamente.

El pasado día 4, eso sí, Boya pió lo que muchos han interpretado como un comentario sobre las listas cupaires: "Oportunidad de hacer las cosas mejor perdida".

Uno y otro, en cualquier caso, hacen la ola de manera entusiasta a la iniciativa, sin promotor identificado, del Tsunami Democràtic.