El mayor de los Mossos d'Esquadra y máximo responsable policial del cuerpo durante el 1-O, Josep Lluís Trapero, ha ofrecido un testimonio en el Tribunal Supremo en la línea de los otros responsables de los Mossos que lo han precedido y ha admitido que, al igual que el exconsejero Jordi Jané, que dejó el gobierno meses antes del 1-O, se sentía "incómodo" con la línea gubernamental.

Trapero, que ha negado tener vínculos de amistad con los encausados, ha sido preguntado por la Fiscalía sobre las declaraciones con las que el entonces consejero de Interior, Joaquim Forn, afirmó en julio de 2017 que los Mossos garantizarían que la gente podría votar el 1-O.

La respuesta del mayor ha señalado al exconsejero: "Todas esas declaraciones, señoría, encajaban muy mal. También le digo que especialmente mal a medida que fuimos avanzando y que ya teníamos órdenes judiciales, digamos, concretas. ¿Qué se hacía? Pues bueno, hubo un momento que hubo un comunicado un poco más, ya... que no lo habíamos hecho nunca. Un comunicado por nuestra cuenta para decir que no estamos de acuerdo en lo que dice el señor Forn. Y, bueno, pues al final es un político, hace lo que él ocasiona. Yo pienso que había un punto (y lo he que decir así, porque lo entiendo así) de irresponsabilidad. Pero (...) el cuerpo tiene la fuerza que tiene”.

En respuesta al abogado de Forn, Xavier Melero, Trapero ha añadido que las palabras del exconsejero dieron “una imatge que creo que alimentó algo que estamos pagando”, y que motivaron un reproche por parte del cuerpo a Forn. Por otra parte, también ha asegurado que trasladaron al gobierno catalán que los Mossos no "acompañaban" el proyecto independentista.

Sobre la existencia de violencia , ha respondido a la Fiscalía que preveían una resistencia pacífica, pero también que en algún caso se pudiera ir "más allá". Asimismo, ha admitido que "hubo algunos enfrentamientos" entre partidarios del 1-O y agentes de los Mossos, pero que "no con la violencia" de los que sucedieron en intervenciones de otros cuerpos policiales.

En cuanto a la pseudo-declaración de independencia del 27 de octubre de 2017, Trapero ha dicho que veían que "era algo de una cierta gravedad", aunque afirma que ignoraba qué delitos concretos se podrían haber cometido en el Parlamento catalán. También manifestó que ese día llamó a la Fiscalía Superior de Cataluña y al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña para ponerse a su disposición, y que los Mossos habían preparado dos días antes un dispositivo para detener al entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a los otros miembros del gobierno catalán por si recibían una orden en ese sentido.