La justicia ha suspendido el tercer grado de Jordi Turull y Josep Rull, pero no el de Carme Forcadell y Dolors Bassa. Cada decisión depende de un juez diferente. La magistrada de vigilancia penitenciaria 5 de Barcelona ha hecho caso de la petición de la Fiscalía y ha suspendido el régimen de semillibertat de Rull y Turull, como hizo hace dos días con Oriol Junqueras, Raül Romeva, Quim Forn, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart.

De este modo, ya son siete los políticos presos a los cuales se ha suspendido el tercer grado, todos los que están cerrados en Lledoners y dependen del juzgado número 5. En cambio, las dos mujeres, Forcadell y Bassa, que dependen del juzgado número 1, todavía mantienen el tercer grado, puesto que el magistrado considera que no se puede suspender esta clasificación en un recurso de altura contra la resolución administrativa, sino posteriormente en un recurso de apelación ante el tribunal sentenciador, en este caso el Supremo.

En los casos de Rull y Turull, la Fiscalía sostiene que la gravedad de la pena no tendría que permitir acceder de manera tan rápida al tercer grado, que a la vez es incompatible con los objetivos de la reinserción y reeducación de la condena impuesta por el Tribunal Supremo. Así mismo, remarca que los presos no han cambiado la actitud respecto a los delitos por los cuales fueron condenados.

Así, los presos vuelven a la situación del segundo grado, pero sin 100.2. Por ello, no podrán salir del centro hasta que las juntas de tratamiento no se reúnan para evaluar de nuevo su situación y decidan qué les conviene para su programa de tratamiento individualizado. Mientras esto no pase, los presos tendrán un segundo grado "estricto", sin salidas habituales de la prisión. Paralelamente están los permisos, pero sólo pueden acceder a ellos Sànchez, Cuixart y Forn porque han cumplido una cuarta parte de la condena, y también tienen que ser acordados en junta de tratamiento.