Con un escenario político de extrema tensión, con la rotura del diálogo entre la Moncloa y la Generalitat, la movilización de la derecha, y con más divisiones que nunca entre el bloque independentista, así se llega a la semana del inicio de juicio por los hechos del 1 de octubre.

Con este clima y casi un año y medio después de los hechos, el Tribunal Supremo (TS) se dispone a juzgar a partir de mañana martes los acontecimientos ocurridos en Cataluña el septiembre y octubre del 2017, por los cuales nuevo líderes independentistas están acusados del delito de rebelión - agravado en seis casos por el de malversación-, mientras otros tres lo están por este tipo penal y el de desobediencia.

Doce son los procesados: Oriol Junqueras, Carme Forcadell, Jordi Sánchez, Jordi Cuixart, Josep Rull, Joaquim Forn, Jordi Turull, Dolors Balsa, Raül Romeva, Meritxell Borràs, Carles Mundó y Santi Vila. Exceptuando los tres últimos, que se encuentran en libertad, los otros encausados hace más de un año que están en prisión preventiva.

En el transcurso del juicio comparecerán más de quinientos testigos entre los cuales destacan el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el exministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, o la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.

La vista será seguida, dentro y fuera de España, con la máxima atención, como el proceso de relevancia histórica que es. Conscientes de esta importancia, hay acreditados para seguir el juicio un total de 600 periodistas de 150 medios de comunicación, entre españoles y extranjeros.

Por otro lado, a nadie se le escapa que el juicio, que centrará la atención los próximos meses, transcurrirá paralelo a dos citas electorales: las elecciones municipales y las europeas, que acaban de enrarecer el ambiente.

Y con el juicio llegan las movilizaciones. Mañana mismo, fecha de inicio del juicio, a las 12 del mediodía hay prevista una parada de 10 minutos en los centros de trabajo, y por la tarde habrá manifestaciones en las principales capitales catalanas.

El 16 de febrero habrá una manifestación en la Gran Vía de Barcelona; también se convoca a sumarse a la huelga general del día 21 de febrero para hacer una "parada de país", y, por último, se ha hecho un llamamiento a manifestarse el 16 de marzo en Madrid.