“A mi pareja y a mí nos atacaron en la Plaça Sant Jaume, el viernes por la noche”, “he sido víctima de seis actos criminales en los últimos cuatro años en Barcelona”, “me acaban de dar un tirón en la calle y me han robado la bolsa”, “me asaltaron sexualmente en la puerta del hostel”... las denuncias por inseguridad a Barcelona se multiplican por centenares, tanto que un ejecutivo irlandés, A.G, ha puesto en marcha el Barcelona Crime Map, es decir, el mapa del crimen en Barcelona. Un mapa on line e interactivo donde se puede seguir el rastro de las agresiones, robos y actos delictivos en la ciudad. La viralitat del mapa no se ha hecho esperar y a través de una página a facebook, Barcelona Residentes Against Robbery, integrada por una mayoría de ciudadanos extranjeros, que lo ha colgado en su red, ha corrido como la pólvora, en cuestión de minutos por el resto de redes sociales.

El mapa, que de momento solo puede ser modificado por su creador, ya cuenta con 67 delitos violentos y Ciutat Vella vuelve a estar en el ojo del huracán, confirmándose como el barrio más violento y dónde más delitos se producen. Los barrios de Poble Sec y Sants se alzan con el segundo y el tercer lugar de este poco halagador podio. Hurtos, tirones de bolsos y robos de relojes o móviles son, quizás, los más frecuentes, pero aumentan las agresiones sexuales y las peleas entre bandas para conseguir “territorio” donde vender drogas o controlar los robos. Para los ciudadanos está claro, y así lo refleja el Barómetro de la Ciudad, la inseguridad ciudadana ya es el primer problema de Barcelona.

La agresión sexual sufrida por una mujer el pasado 20 de abril en la zona de Drassanes vuelve a poner a Barcelona en el punto de mira en cuanto a la inseguridad ciudadana. Una brutal agresión que la ha hecho volver a muchos diarios internacionales como The Guardian, Liberation o incluso la BBC, alertando del peligro del crecimiento de la violencia a la ciudad. Los vecinos del Raval todavía se hacen cruces de que las reiteradas denuncias que habían interpuesto contra el presunto violador cayeran en saco roto, “denunciamos las actitudes violentas de este individuo, que días antes había provocado un incendio y se encaró con Guardia Urbana y los mismos vecinos”, afirma en un comunicado Ivan Rivera, portavoz de la asociación de vecinos Illa Robadors, “la situación del Raval es alarmante, pero casos como este se habrían podido evitar si hubiera un mayor control policial”.

Una semana antes de cometer el delito, el presunto violador, un hombre de 32 años de origen magrebí y con problemas psicológicos, arrancó el cableado de una fachada, se peleó con unos vecinos de la calle Robadors y provocó un incendio al quemar, primero unos buzones y después un colchón en un edificio, “vivimos en una situación de violencia constante, y desde el Ayuntamiento hacen oídos sordos”, se queja Vila. El consistorio barcelonés, bajo el mando de Colau, ha recortado y casi descabezado la Guardia Urbana, limitando una buena parte de sus funciones, al mismo tiempo que reclama a los Mossos, una mayor presencia. Las críticas a la dejadez municipal en materia de seguridad ciudadana son el run run de una campaña electoral que se está dirimiendo en las calles y donde el Raval tiene mucho que decir.