El Gobierno catalán desafía al Estado y se niega a cumplir la orden de retirar los lazos amarillos y las estelades de los edificios públicos. La Junta Electoral Central (JEC) reclamó el lunes al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que los retirara en un plazo de 48 horas al considerar que "son símbolos partidistas utilizados por formaciones que concurren a las elecciones".

El ejecutivo, pero, ha comunicado a la JEC que tenga en cuenta su argumentario para reconsiderar la exigencia. En una carta hecha pública este miércoles por la tarde, Torra razona con el "deber de respetar" la libertad de expresión para mantener exhibida la simbología durante la campaña electoral.

El lazo amarillo, indicaba la JEC en su resolución, "se ha utilizado para recordar a dirigentes o candidatos pertenecientes a formaciones políticas que se encuentran en situación de prisión preventiva". Oriol Junqueras, por ejemplo, es candidato de ERC a las elecciones españolas, y también lo son Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull por parte de Juntos por Cataluña, o Raül Romeva (ERC) al Senado.

En cuanto al estelada, el órgano electoral considera que "se utiliza como símbolo de determinadas formaciones políticas.

Esta exigencia de la JEC aparece a raíz de la denuncia interpuesta por Ciutadans. En la sesión de control de la semana pasada, Carlos Carrizosa, portavoz parlamentario de la formación naranja, indicó que demandaría al Gobierno si no retiraba el lazo amarillo de Palau.