El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha comparecido ante los medios este miércoles, después de declarar en la segunda causa que le abrió el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) por desobediencia, y ha manifestado que "digamos lo que digamos y hagamos lo que hacemos, seremos juzgados y condenados", en referencia a los independentistas.

De hecho, ha tratado al TSJC de "tribunal superior de justicia en Cataluña", puesto que lo considera "un tribunal español" que "no es neutral". "Está lleno de magistrados que nos juzgan cuando no tendrían ni que atreverse a juzgarnos a todos nosotros", ha asegurado, y ha justificado este parecer aduciendo que los magistrados "están incursos en causas de incompatibilidad" porque "han manifestado que están en contra, de manera muy clara, de la independencia de Cataluña".

Torra ha explicado que durante la vista, en la que se ha acogido a su derecho a no declarar, ha afirmado que "la sentencia ya está escrita" y ha enmarcado su causa en una persecución política contra los independentistas catalanes, además de enfatizar como un punto "clave" para eventuales acciones ante la justicia europea, que son "una minoría nacional". Además, ha añadido que ha concluido su intervención diciendo que "estaba seguro de que tanto él cómo yo teníamos mucho trabajo", y que la coordinación de la respuesta a la pandemia de la Covid-19 le ocupa "el 100% de mi tiempo".

Sobre la pancarta que se negó a retirar del Palau de la Generalitat en periodo electoral, Torra ha destacado que un presidente de la Generalitat está encausado "por una pancarta que, con mandato de la ONU, y cumpliendo lo que requiere la ONU, que es dar publicidad a una situación de una absoluta injusticia, se encuentre en otro proceso de desobediencia y de inhabilitación".

El presidente catalán ha rechazado hacer comentarios sobre los indultos que el gobierno español prevé tramitar la próxima semana, para dedicar sus respuestas al discurso que sitúa su caso en una persecución contra una "minoría nacional". No obstante, ha iniciado su intervención pidiendo disculpas irónicamente porque "sólo" hay una bandera catalana, debido a que "no hemos podido encontrar 23 más", en alusión a las 24 banderas -de España y de la Comunidad de Madrid- exhibidas este martes en la comparecencia conjunta del presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

Por otro lado, Torra ha expresado su pésame a la familia del exconsejero Jordi Turull, uno de los dirigentes del procés condenados por sedición y encarcelados, por la muerte de su padre, y ha considerado "un acto que roza la inhumanidad" que esta muerte se haya producido cuando Turull se encuentra privado de libertad. El jefe del ejecutivo catalán sitúa todo ello en un "tiempo de venganza".

El presidente de la Generalitat, que ha aparecido acompañado de su abogado, Gonzalo Boye, también ha recordado en el inicio de su intervención que hace un año de la operación Judas, en cuyo marco miembros de CDR fueron detenidos y acusados de terrorismo porque supuestamente preparaban explosivos. Según él, se trata de una "operación de Estado y de cloacas" que "buscaba aterrorizar a la población catalana", aunque asegura que"no lo consiguió".