Jordi Pujol consideraba que el uso de la lengua catalana había sido reprimido desde 1714. Así lo afirmaba en un texto que envió a sus políticos de confianza el 21 de abril de1997 al que ha tenido acceso EL TRIANGLE. El entonces presidente de la Generalitat lo escribió mientras en el Parlament se discutía la Ley de Política Lingüística, que fue aprobada el 7 de enero del año siguiente.

En este documento, que redactó al volver de un viaje a Italia, afirmaba que "el catalán había sido la lengua no sólo propia, sino también única en el uso social en Catalunya. Hay que precisar que desde que política y administrativamente Catalunya quedó sujeta a un régimen uniformizador, anticatalán y estrictamente castellano, la lengua castellana penetró en Catalunya en dos ámbitos: todo el ámbito oficial, incluida la administración de justicia, y el orden público, y más tarde en algunos sectores sociales muy minoritarios. Y hay que añadir también que desde 1714 el catalán ha sido sometido a una acción represiva que ha pretendido irlo arrinconando y finalmente hacerlo desaparecer ".

Pujol afirmaba que "es falsa la afirmación de que en Catalunya ha habido siempre dos lenguas", porque para Pujol, hasta hace cien años la presencia del castellano no era un hecho social sino un hecho político y administrativo, "si exceptuamos el reducido grupo social que se conoció como de la gente bien".

La persecución del catalán combinada con "los momentos álgidos de la inmigración castellanohablante" supusieron, según él, "el peligro de desaparición de la identidad catalana". Pujol concluía que "de hecho, muchos estudiosos se sorprenden de que en las circunstancias que Catalunya ha tenido que vivir en los últimos cien años haya podido conservar su identidad".

 

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