A través de Twitter, el ex presidente Artur Mas ha dado a conocer su intención de asistir al acto de masas que se ha programado este próximo sábado 29 de febrero en Perpiñán para homenajear el expresidente Carles Puigdemont y a los eurodiputados Toni Comín y Clara Ponsatí. “El día 29 de febrero estaré en Perpiñán para apoyar al presidente Carles Puigdemont. Confío que en Perpiñán estaremos mucha gente persitente y determinada a seguir adelante”, ha dejado escrito Artur Mas.

Este anuncio ha desconcertado a la parroquia independentista más “hiperventilada” y “hooligan” de Carles Puigdemont, que considera que la presencia de Artur Mas devalúa el acto y enrarece el ambiente. Las redes sociales han ardido de indignación en las últimas horas por el hecho de que el sucesor de Jordi Pujol intente acaparar la atención mediática con su participación en el mitin de Perpiñán, que ha sido convocado por el Consejo por la República.

Entre muchos reproches, algunos tuiteros recuerdan que, el pasado lunes, Artur Mas asistió al acto de presentación del libro “Perder el miedo”, de la senadora y ex coordinadora general del PDECat, Marta Pascal, considerada una “traidora”  por los círculos puigdemontistas. Esta apelación a “perder el miedo” de Marta Pascal hace referencia, precisamente, a la necesidad de plantar cara al mesianismo autoritario que encarna Carles Puigdemont.

A medida que se acerca la celebración de este acto de Perpiñán aumenta el desconcierto. Lo que tenía que ser, de entrada, un homenaje a los políticos, de todos los colores partidistas, que optaron por el “exilio” después del descalabro del 1-O, se ha acabado convirtiendo en un acto de masas a mayor honor y gloria de Carles Puigdemont, promotor del Consejo por la República y de la Crida. Así lo ha visto ERC, que no se ha añadido a la movilización, a pesar de que Òmnium Cultural –su entidad satélite- le da formalmente apoyo.

Además, en vísperas de este gran mitin –en el cual está prevista la participación de unas 85.000 personas, mayoritariamente llegadas del Principado- se ha producido la repentina dimisión de la presidenta de la delegación en Perpiñán del Consejo por la República, la periodista Júlia Taurinyà. Esta dimisión también ha provocado un intenso debate en Twitter para averiguar cuáles son las razones exactas –ha alegado motivos “ideológicos, relacionales, profesionales y de salud”-, puesto que Júlia Taurinyà era, formalmente, la máxima responsable de la organización del acto.

Una vez acabada su inhabilitación de un año y medio, impuesta por la consulta del 9-N, Artur Mas quiere volver con fuerza al primer plano de la convulsa política catalana. No solo estará presente en Perpiñán. Dos días antes presentará su libro “Cap fred, cor calent” y parece dispuesto a poner orden en el alborotado gallinero postconvergente, actualmente dominado por el independentismo “frontista” que propugna Carles Puigdemont desde Waterloo.