Los partidos independentistas y parte del secretariado nacional de la Asamblea Nacional Catalana (ACN) están preocupados. Ven en la figura de la líder de la entidad, Elisenda Paluzie, un peligro para la continuidad de la causa. Y es que últimamente Paluzie va por libre. No sólo tiene discurso propio –cosa destacada tratándose de la presidenta de una entidad no teledirigida por los partidos–, sino que ha decidido ni siquiera escuchar el resto de líderes soberanistas. "No atiende a razones", asegura un dirigente de JxCat. "La vemos haciendo declaraciones y ya temblamos", afirma un alto cargo de ERC.

Las alarmas hace tiempo que saltaron, pero se dispararon cuando la semana pasada, con todo el foco político, mediático y policial puesto sobre el independentismo por los disturbios y los enfrentamientos en la calle en plena efervescencia por la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo, Elisenda Paluzie llegó a decir que las imágenes de violencia a la calle tenían "una parte positiva" porque los medios internacionales y las instituciones del mundo estaban más pendientes de Cataluña y de la causa soberanista.

Las declaraciones fueron leídas como una justificación de la violencia y, al pedirle que rectificara para no vincular el movimiento a los disturbios, la presidenta de la ANC se negó y mantuvo que su argumento era cierto, y que, lejos de estar de acuerdo con las acciones violentas, sólo constataba una realidad.