El gobierno de la Generalitat tiene las horas contadas. El distanciamiento nada disimulado entre el presidente, Quim Torra, y el vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, Pere Aragonés, y las críticas cruzadas entre destacados miembros del círculo personal y político del ex-presidente Carles Puigdemont y dirigentes de ERC hacen que la tensión en el seno del ejecutivo catalán sea insostenible. ERC reprocha a Torra que no se sume a la renuncia a la unilateralidad a la hora de proclamar la independencia como ha asumido el partido de Oriol Junqueras ya hace meses. Además, los republicanos consideran que el presidente ha optado por potenciar un independentismo más ligado al folclore y la visceralidad que a la realidad del conjunto del país.

Varios consejeros de Esquerra ven como la deriva estética de Torra y su propensión a los discursos épicos y vacíos de contenido consolida el apoyo de los sectores más simplistas pero aleja del independentismo a los más moderados y, por supuesto, corta de raíz cualquier posibilidad de 'ampliar las bases', objetivo político actual de la dirección de ERC.

Esta tensión se patentiza especialmente en las redes sociales, donde los seguidores de Torra y Puigdemont no paran de insultar a los líderes más destacados de Esquerra, una actitud de la que no se salva ni el propio presidente encarcelado de la formación.

En este marco, las declaraciones de Pere Aragonés al diario ARA, este domingo, en que considera que el debate de la unilateralidad se tendría que superar, han caído como una bomba en JxCat. Sobre todo porque el vicepresidente ha añadido que es un debate 'inducido desde fuera' en clara alusión a la Asamblea Nacional Catalana, pata con la cual cuentan Torra y Puigdemont para mantener su discurso ambiguo o favorable a la repetición de la declaración unilateral de la independencia. Tampoco les ha gustado que Aragonés celebre que el PSC se haya abierto a negociar los presupuestos de la Generalitat para el 2020, tal y como lo han hecho también los comunes y la CUP. Torra ha comentado, en privado, que prefiere que no haya presupuestos antes que aprobarlos con los votos de los socialistas. Así las cosas, en el Palau de la Generalitat, Waterloo y la sede de ERC tienen bastando asumido que el gobierno actual de Quim Torra pende de un hilo.