El exvicepresidente de la Generalitat y exlíder de ERC Josep-Lluís Carod-Rovira ha hecho un balance crítico sobre el proceso en un artículo publicado en El Punt Avui, y ha propuesto líneas de actuación para el independentismo.

"No somos independientes, no tenemos República Catalana, y, después del salto a la piscina sin agua, tenemos gente en el exilio y en la cárcel", resume Carod en un artículo en el que también sostiene que "con un cojín social más sólido del que, felizmente, ya tenemos ahora, se pueden emprender objetivos más ambiciosos y contundentes, siempre pacíficos, más allá de las performances patrióticas anuales".

Pero su balance no se enfoca sólo hacia la movilización social, sino que critica a los dirigentes del proceso: "Ejercer la unilateralidad desde la debilidad, la ausencia de proyecto y sin el trabajo previo hecho, nos condena al fracaso, a la decepción y al desconcierto, que es donde ahora estamos".

Abogando a la vez por ampliar la base independentista -línea de ERC- y por avanzar con "los que ya somos" -línea de otros sectores del proceso-, ya que considera que así "atraeremos a más gente a nuestra causa", apuesta por que "miles de personas" reclamen sus derechos "de manera organizada, tanto electorales como cambiando de empresa en las finanzas, la energía, la comunicación o la alimentación, pueden provocar grandes cambios, más que gestos individuales espontáneos de protesta".

Para el exvicepresidente catalán, "mientras discutimos evidencias, no preparamos un proyecto de emancipación serio, inteligente, audaz, astuto y con un punto de mala leche". "Tenemos que crear un buen problema a la estabilidad económica y política de España para forzar una buena solución", propone, de hecho.

Carod, que señala el 1 de octubre de 2017 como "el día más importante de la historia contemporánea de Cataluña", proclama que la independencia "siempre acaba siendo (...) un gesto unilateral", pero que "siempre se acaba negociando". "España sólo se avendrá a sentarse para encontrar una salida en las urnas, al conflicto que mantiene con Cataluña, no por voluntad propia, sino forzada por las circunstancias", afirma.