El gobierno de la Generalitat, por boca del vicepresidente Pere Aragonés y la consejera de empresa, Àngels Chacón, ha considerado este viernes que será difícil revertir la decisión de Nissan de cerrar sus centros de trabajo de la Zona Franca de Barcelona, Sant Andreu de la Barca y Montcada i Reixac, pero Chacón asegura que presionarán "al máximo" y Aragonés, que "hay partido" y que lucharán "hasta el último minuto".

Chacón ha culpado a la multinacional japonesa de la decisión, que deja en la calle a 3.200 trabajadores y causa la pérdida de 20.000 puestos de trabajo indirectos. La consejera, de hecho, ha afirmado en Catalunya Ràdio que "nos han engañado". "Una vez presentado el plan de competitividad, no recibimos ningún tipo de feedback, y ese ya fue un indicio preocupante", ha explicado.

Esta acusación se produce después de que el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Joan Canadell, haya señalado otro culpable publicando en Twitter lo que ha presentado como un intercambio de mensajes de Whatsapp con un exdirectivo de Nissan, en el que se reprocha al gobierno español una falta de implicación. Canadell atribuye una parte de la responsabilidad al anterior presidente socialista español, José Luis Rodríguez Zapatero, a quien reprocha el no haber apostado en 2006 por ubicar una nueva planta en la Cuenca de Òdena, en vez de dirigir la inversión hacia Ávila.

"Nissan no ha invertido en Cataluña porque, cuando estaba dispuesta a hacerlo, el gobierno español no apostó por ello", ha declarado Canadell a la ACN este jueves.

Torra y Puigdemont
Las reacciones de los dos últimos presidentes de la Generalitat también han divergido. Mientras que Quim Torra ha apelado a "la unidad y responsabilidad de las administraciones", y ha considerado que no es definitivo el anuncio de Nissan, su antecesor, Carles Puigdemont, ha acusado al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, de haberse ufanado públicamente de haber salvado los puestos de trabajo y de no haber trabajado lo suficiente: "Parece evidente que el interés que puso en combatir el 1 de octubre no lo puso en salvar Nissan".

El Ministerio de Industria y la Generalitat elaboraron en marzo un plan de viabilidad para salvar la actividad y los puestos de trabajo de la segunda empresa automovilística de Cataluña, con el apoyo del Ayuntamiento de Barcelona y el Consorcio de la Zona Franca. Después de que Nissan haya confirmado la decisión de marcharse de Barcelona, Industria ha anunciado que convocará a los promotores del plan y a los sindicatos para estudiar la situación, y que ha propuesto a la compañía la creación de un grupo de trabajo para buscar alternativas.