Mantas en en suelo con trastos y quincalla conviven con compradores, curiosos, pedigüeños y turistas despistados por algunas calles del barrio Gótico de Barcelona. Es el mercado de la miseria que se instala desde hace semanas, los sábados y domingos, por las calles próximas al Mercado de la Boqueria y por la calle Rauric y que ocupa literalmente las calles de parte a parte. Este mercado de la miseria, de ropa y trastos viejos muchos de ellos recogidos de la basura, es el que habitualmente se instalaba por el puente de las Glòries en los alrededores de los Encants y que hace unos meses la Guardia Urbana (GUB) por orden del ayuntamiento de Barcelona desalojó, en lo que se consideró una operación de mucho éxito. Meses más tarde apareció el mismo mercado en la plaza Reial y por Sant Antoni, pero una vez más la GUB consiguió limpiar el emplazamiento.

Pero este mercado y toda la miseria que lo acompaña vuelve a resurgir, y ahora se adentra en las ya castigadas calles del Gótico, por la calle Rauric y la Boqueria. Decenas de personas se afanan en poner sus mantas con las pertenencias que compra la gente por cuatro euros. Desde Twitter, los vecinos alertan de un mercado creciente, como desde la cuenta @femgotic activistas vecinales que denuncian los problemas del barrio Gótico y Ciutat Vella. "Ahora mismo por toda la calle Boqueria un mercado de quincallas, toda la calle colapsada imposible de pasar", dice el texto que acompaña unas imágenes que no dejan lugar a ninguna duda. Un tuit que inmediatamente es contestado por otra usuaria de la red social que afirma: "Cada domingo en Rauric, entre Ferran y Boqueria, montan un mercado organizadísimo. Son unas cuántas personas las que vigilan y distribuyen a los vendedores y se comunican con otros mercados de la miseria pasándose consignas y maneras de actuar".

Los vecinos con los cuales hemos podido hablar están sorprendidos a pesar de que aseguran que ya no les extraña nada en el barrio, una vecina de la calle Ferran que quiere quedar en el anonimato afirma que "pasaron de la Plaza Reial, donde eran muy evidentes y molestaban la vista a los turistas, a estas calles que cómo están apartados parece que son tierra de nadie. Soportamos narcopisos, turistas desfasados, aumento de la violencia en las calles y ahora esto. El Raval parece el vertedero donde todo vale". Comerciantes y vecinos empiezan a hacerse oir a través de las redes sociales denunciando la dejadez municipal en que aseguran está esta zona de la ciudad donde el mercado de la miseria ha sido la cerecita del pastel. "Si querían que nos sintiéramos todavía más miserables, sólo nos faltaba la manta con zapatillas viejas para vender. Ya lo han conseguido", lamentan los vecinos.

Estos manteros de la miseria son, en una gran mayoría, extranjeros con permiso de residencia y parados de larga duración que remueven por los contenedores a la búsqueda de enseres para poder revender en una manta en el suelo. Los compradores, ciudadanos que no se pueden permitir unas zapatillas nuevas o una máquina de afeitar en condiciones. Cómo dice el dicho, la basura de alguien es el tesoro de otro, pero lo cierto es que este mercado de la miseria no hace más que poner un clavo más en el ataúd del Gótico y el Raval. "La miseria llama miseria", asegura esta vecina de la calle Ferran.