El Estadio Olímpico Lluís Companys se ha llenado este martes con cerca de 40.000 personas para participar en la gran víspera de plegaria presidida por el papa León XIV, uno de los actos centrales de su visita a Cataluña. Fieles llegados de diferentes puntos del país, del resto del Estado y también del extranjero han convertido a Montjuïc en un punto de encuentro multitudinario marcado por los cánticos, las banderas vaticanas y la expectación por ver de cerca al pontífice.
León XIV ha llegado al estadio aclamado por los asistentes tras una jornada intensa en Barcelona. El acto, preparado desde hace meses, se ha concebido como una gran celebración comunitaria con música, testimonios, plegarias y reflexiones del Papa, antes de uno de los momentos más esperados de la visita: la inauguración y bendición de la torre de Jesús de la Sagrada Familia.
La víspera ha sido el evento con más asistencia de toda la estancia de León XIV en Cataluña. Las 40.000 entradas disponibles se agotaron días antes del acto y varias diócesis organizaron desplazamientos colectivos para facilitar la asistencia de los fieles.
Desde primera hora de la tarde, largas colas han rodeado el Anillo Olímpico, mientras centenares de voluntarios y un amplio dispositivo de seguridad coordinado por los Mossos d’Esquadra controlaban los accesos al recinto.
Expectación por la Sagrada Familia
El acto de Montjuïc ha servido también para preparar el ambiente ante la jornada del miércoles, cuando el Papa visitará Montserrat, la prisión de Brians 1 y culminará su estancia con la misa en la Sagrada Familia, coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. El momento culminante será la bendición de la torre de Jesús, considerada uno de los grandes hitos arquitectónicos y religiosos de los últimos años en Barcelona.
Para muchos de los asistentes, la víspera ha sido una oportunidad excepcional para compartir un acto de plegaria con el nuevo pontífice y vivir de cerca una visita que la Iglesia catalana considera histórica.
















