Lo ha vuelto a hacer, Joan Laporta ha vuelto a arruinar el Barça como en el anterior mandato, eso sí, multiplicando por cuatro las pérdidas y la deuda, y después de liquidar con relativa facilidad un club con menos resistencia, el Reus, donde apenas le dio para enredara unos cuantos incautos con inversiones y promesas imposibles.
También lo ha vuelto a hacer Víctor Font, sin capacidad para arañarle a Laporta los votos del frente antilaportista que ya tenía seguros. El teórico líder de la oposición se ha equivocado de estrategia, otra vez, como en las anteriores elecciones, donde se desgastó durante años de activismo y de acoso y derribo contra Bartomeu que, igualmente, no iba a ser un candidato a la reelección. Se equivocó tanto de enemigo que sólo consiguió dos cosas, adelantar las elecciones dos semanas, del 17 de marzo (fecha anunciada por Bartomeu meses atrás) al 7 de marzo de 2021 y dejarle el camino expedito a Laporta a quien el socio sí identificó mayoritariamente como el verdadero antagonista de la directiva anterior.
Esta vez, con la estrategia inversa de no ir a las trincheras a machacar a Laporta cuando podía, proclamando a los cuatro vientos el estado de decadencia interna, ruina económica y de prisionero financiero de Goldman Sachs, es decir, que el Barça ha acabado en un estado de deterioro y dejadez muy superior al de la pandemia, a la hora de la verdad le ha faltado tiempo para explicarle a los socios que, por lo menos, él tiene un programa que cumplir a diferencia de los barrigazos de Laporta, de sus excesos, payasadas y proclamas baratas.
Lo han vuelto a hacer los Mossos, han vuelto a intervenir vergonzosamente como en 2021, a seis días de las elecciones con aquella detención y noche de calabozo para Josep Maria Bartomeu sin orden judicial. El numerito de ahora, cinco años después, ha consistido en entregarle al expresidente cinco mil folios de un informe que lleva varios años terminado a la espera de que, por aburrimiento, se decidiera a declarar sin saber de qué se le acusa exactamente. Inútiles es lo menos que merece la actuación del Àrea Central de Delictes Econòmics i de Blanqueig de Capital (ACDEBC) de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) que se ha pasado seis años dando palos de ciego, alargando sin sentido la instrucción y rebuscando sin encontrar la conexión directa de Bartomeu con los tuits de Mediapro.
A tres días de las elecciones, aprovechando que Bartomeu iba a declarar, por fin, ha querido, de nuevo, ser protagonista o, cuando menos, servir al laportismo como lo viene haciendo desde el origen del cuerpo. Bartomeu, por tanto, no tendrá otra alternativa que comparecer de nuevo en sala si es que el perspicaz Àrea Central de Delictes Econòmics i de Blanqueig de Capital ha encontrado algún email privado en el que, por ejemplo, haga referencia a Laporta. Sólo con eso los Mossos del ACDEBC se entretienen varias semanas, meses incluso. Es evidente el propósito, retrasar un juicio, o quizás del archivo previo de la causa contra Bartomeu, pues si de verdad quisieran justicia ya habrían completado trabajo de investigación, hasta ahora vergonzoso y estéril a efectos de la causa.
Ahora solo falta que sean los socios quienes también, dentro de esta historia del bucle, lo vuelvan a hacer, reincidan en elegir a Laporta presidente creyendo que ha salvado al Barça, que lo ha saneado económicamente, que le ha devuelto la alegría al barcelonismo y que sólo él podía acometer la reforma del estadio.
Es cierto, sin embargo, qué sólo él, Laporta, se hubiera atrevido a cambiar las normas de la licitación de las obras para que Limak pudiera participar -y ganar- pese a ser la peor cualificada o directamente incapacitada pera el proyecto. Nadie más habría consentido gastar 1.500 millones (y otros 1.500 en intereses) para empeorar el estadio, los accesos, la comodidad, la seguridad, la visibilidad y los acabados, de segunda división, sin derecho a reclamar por la chapuza, el sobrecoste, los retrasos, las reiteradas denuncias por abusos laborales y el cambio de diseño con una cubierta tipo tienda de campaña que de momento nadie se atreve a colocar…
Puede que al final de este domingo el Barça vuelva al punto de partida, o peor, a donde estaba hace cinco años con la sensación de haber perdido ese valioso tiempo en prosperar de verdad. ¿Lamine Yamal, Pedri, Cubarsí, Fermín, Marc Bernal…? Esos ya estaban de mucho antes, no forman parte directa ni son consecuencia de la gestión de Laporta. Y se nota.













