Cataluña concentra la cifra más alta de mujeres en situación de prostitución de España. Según el estudio que el Ministerio de Igualdad publicó en 2024, se estima que en 2023 había 34.759 mujeres prostituidas, el equivalente a 103 por cada 10.000 mujeres adultas, una cifra que supone casi el doble de la media estatal, situada en 56.
En toda España, el estudio de Igualdad situaba entre 152.735 y 184.234 las mujeres en situación de prostitución, la mayoría de ellas extranjeras. Del total, 92.496 podrían estar en riesgo de caer en redes de tráfico y explotación sexual, y unas 9.000 estarían en riesgo alto.
Concretamente, el 60% de las mujeres prostituidas tenían entre 18 y 36 años. El 51% eran de procedencia latina, y un 16% europea. Por otro lado, se rescató a 294 víctimas de redes de tráfico sexual, a las que se suman 370 en situaciones de supuesta explotación sexual. La mayoría de víctimas identificadas eran mujeres entre 23 y 37 años de países como Colombia, Venezuela o España.
Los datos muestran un volumen elevado y una concentración territorial que sitúa a Cataluña, y especialmente a Barcelona, como uno de los principales epicentros del mercado de la prostitución. «Barcelona es la capital de todo el Estado en explotación sexual de mujeres vulnerables», destaca la presidenta de Feministas de Cataluña, Sílvia Carrasco, que explica que esta situación se amplía con congresos como el Mobile World Congress (MWC), que precisamente ha finalizado su última edición este jueves, 5 de marzo.
De hecho, según ha estudiado Feministas de Cataluña, el turismo de congresos moviliza a unas 30.000 mujeres para ser explotadas sexualmente por los asistentes. «Es un escándalo de grandes magnitudes», afirma Carrasco, que indica que este tipo de turismo «tiene todo tipo de cómplices, desde los hoteles hasta los taxistas y las recomendaciones de ocio nocturno que hace el propio congreso». Durante los días que dura el evento, el negocio de la prostitución aumenta alrededor de un 30%.
«La prostitución es una de las formas más extremas de violencia contra las mujeres y las niñas», Natàlia Claramunt, miembro del Partido Feministas al Congreso (PFAC).
Las estimaciones de la asociación feminista elevan hasta más de 100.000 las mujeres en situación de prostitución en Cataluña. Como dice Carrasco, conocer la cifra real «es difícil, porque se trata de una práctica oculta, criminal, que trabaja con muchas mujeres que están en situación irregular».
Se calcula que la prostitución mueve más de cinco millones de euros al día en España, cifra que representa alrededor del 0,35% del Producto Interior Bruto (PIB) del país, es decir, unos 4.210 millones de euros al año. Además, se trata de un negocio muy lucrativo: investigaciones españolas calculan que un traficante apenas paga 2.000 euros por traer a una mujer a España, pero saca más de 50.000 de beneficio cada año, aparte de lo que pueda ganar si luego la vende a otro explotador.
La rentabilidad de la explotación sexual no sería posible sin la existencia de una demanda masculina masiva: la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que el 39% de los hombres adultos en España admiten que han pagado alguna vez por sexo, una tasa que sitúa al país entre los territorios europeos con mayor consumo de prostitución.
«La prostitución es una de las formas más extremas de violencia contra las mujeres y las niñas, una institución del patriarcado que reproduce la opresión y la subordinación sexual de las mujeres», destaca Natàlia Claramunt, miembro del Partido Feministas al Congreso (PFAC).
Violencia y mercantilización
Según un estudio de investigadores de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) publicado en diciembre de 2024, el 90% de las mujeres en situación de prostitución ha sufrido algún tipo de violencia (física, sexual o psicológica) por parte de los clientes o los proxenetas en el marco de su trabajo. La investigación también revela que muchas de estas mujeres han sufrido otras experiencias de victimización, como abuso sexual en la infancia o violencia en las relaciones de pareja.
Como señala el estudio, también es común el consumo habitual de drogas vinculado a la prostitución: un 67% ha consumido drogas por motivos como la insistencia de los clientes o el uso de estas sustancias como mecanismo de huida para gestionar el sufrimiento que les provoca la actividad. Además, más del 90% de las mujeres en prostitución la ven como la única vía de supervivencia.
«Las secuelas de la prostitución son similares a las de los soldados cuando vuelven del campo de batalla», Sílvia Carrasco, presidenta de Feministas de Cataluña.
Según explica Carrasco, las secuelas de la prostitución en las mujeres son «devastadoras»: desde enfermedades de transmisión sexual hasta desgarros vaginales y anales, depresión crónica e ideaciones suicidas. «Las consecuencias son similares a las de los soldados cuando vuelven del campo de batalla, tienen un estrés postraumático muy difícil de erradicar. Todas las supervivientes nos dicen que les han quedado heridas», añade.
En palabras de Amelia Tiganus, superviviente de la prostitución y activista, «no puedes ser a la vez el mocho y la persona que usa el mocho». Cuando se dice «quién soy yo para decirle a una mujer que limpie baños por 600 euros en vez de prostituirse» se cae en una «trampa» porque las mujeres que limpian, por ejemplo, no sufren las secuelas que deben afrontar las prostituidas.
Como dice otra superviviente que prefiere mantenerse en el anonimato, «cuando la necesidad entra por la puerta, la libertad sale por la ventana». Y tiene toda la razón, señala Carrasco, «porque las mujeres no desean hacer eso, ponen su cuerpo al servicio de los deseos de otros que les repugnan porque tienen una necesidad«.
¿Hacia un futuro abolicionista?
En España, la prostitución se encuentra en un vacío legal: no está expresamente prohibida ni regulada. El trabajo sexual autónomo no es delito, pero el tráfico de personas, la prostitución de menores y el proxenetismo coercitivo sí. Las mujeres son sancionadas económicamente por oferta en vía pública y no tienen capacidad de protección estatal efectiva si no hay denuncias.
«Desde la Unidad de Tráfico de Seres Humanos de los Mossos nos dijeron que con una ley abolicionista, su trabajo sería mucho más fácil. Ahora tienen que encontrar subterfugios: por el ruido que hacen, por sospechas de mujeres víctimas de tráfico, porque es un puesto de venta de droga… Pero no pueden denunciarlos por explotación sexual si las mujeres no denuncian. Si nadie reconoce que está allí en contra de su voluntad, no pueden actuar«, explica la presidenta de Feministas de Cataluña.
Precisamente, el abolicionismo de la prostitución podría ser una realidad en España. De hecho, una encuesta del Ministerio de Igualdad con la colaboración del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicada este pasado mes de febrero muestra que la mayoría de la sociedad avalaría este modelo, defendido también por el PSOE.

Según la encuesta, casi el 70% de los españoles considera que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres; más de un 79% está bastante o muy de acuerdo con la afirmación de que la prostitución pone en riesgo la dignidad de las personas que se prostituyen; más del 75% cree que la mayoría de las mujeres prostituidas son víctimas de explotación sexual; más de tres cuartas partes considera que no es un trabajo «como cualquier otro» y casi el 80% rechaza la idea de que es «una forma de ejercer la libertad sexual».
El éxito del modelo abolicionista se ha constatado en países como Suecia, que penaliza sólo a los clientes, no a las mujeres que ejercen, donde ha hecho disminuir el consumo de prostitución. Además, el modelo abolicionista francés, que ofrece programas de salida y de inserción social, ha sido valorado por la ONU como un ejemplo de enfoque integral.
Por el contrario, en modelos regulacionistas como los de Alemania, Países Bajos, Austria o Suiza, que legalizan y fiscalizan la prostitución con registros, control sanitario y derechos laborales, se ha constatado que el tráfico de personas y el consumo de prostitución siguen siendo elevados e, incluso, han aumentado.
En España, la Propuesta de Ley Orgánica Abolicionista del Sistema Prostitucional (LOASP), presentada en noviembre de 2020 por la Plataforma Estatal de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución con el apoyo de un centenar de entidades, apuesta por un enfoque protector y se basa en el reconocimiento de las mujeres como víctimas de violencia.
Concretamente, como explica el Partido Feministas al Congreso (PFAC), la ley incluye el reconocimiento de todas las mujeres en situación de prostitución como víctimas de violencia sexual y de su derecho a la reparación, a la protección, y a recibir asistencia jurídica, así como la reinserción de las víctimas a través de programas de inserción psicosociolaboral individualizados. También contempla medidas de prevención y de sensibilización; la formación de personal funcionario y de educación, de la sanidad y del sistema judicial; la prohibición y persecución penal de todas las formas de proxenetismo; y la desincentivación de la demanda de prostitución mediante la penalización de los prostituidores.
«Si nosotras somos feministas y luchamos por la igualdad, la dignidad y la libertad de todas las mujeres, lo primero es abolir la prostitución, rescatar a las mujeres, perseguir a los puteros y a los proxenetas y cambiar la cultura, que los hombres entiendan que sus iguales no son objetos ni esclavas a quienes conseguir sexualmente a cambio de dinero», señala Carrasco.
OnlyFans: una plataforma «de captación»
La era digital ha transformado radicalmente el consumo de contenidos. El auge de las redes sociales ha ido acompañado de una hiperexposición y de una normalización sin precedentes de la pornografía y la prostitución, sumado a una presencia creciente de violencia sexual en la red. En este escenario, plataformas como OnlyFans emergen como una especie de prostitución 2.0 camuflada bajo la apariencia de libertad y emprendimiento.
«Son plataformas de captación, tanto de mujeres como de niñas, que empiezan por pedirte fotos de tus pies y acaban haciendo chantaje con contenido sexual», señala la presidenta de Feministas de Cataluña, que lamenta que se esté banalizando «la idea de que, como mujeres, tenemos un capital erótico porque somos deseadas por hombres, y tenemos que sacarle partido«. «Es el colmo del neoliberalismo, y se dice como si fuera algo inocuo, como si fuera una relación basada en un intercambio igualitario».
Por eso, como movimiento feminista, lo que proponen es cerrar este tipo de plataformas, pero no sólo por los menores de edad. «¿Para los adultos está bien erotizar la violencia sexual? ¿Sólo se debe proteger a los menores? Esto es de una gran hipocresía, no es bueno para nadie porque reproduce una sociedad desigual», defiende Carrasco.
«La normalización de la prostitución es un falso empoderamiento de las mujeres y de las menores de edad», afirma Claramunt, que considera que «es necesaria una regulación estricta, porque no puede ser que cualquiera, también los menores, pueda acceder con el móvil a este tipo de contenidos». «Estamos en un momento en el que abolición sí o sí», concluye la miembro del PFAC.














