La industria exportadora espera una desescalada en Oriente Medio y avisa de que es el mercado que más creció en 2025

La patronal AMEC confía en que las amenazas comerciales de Trump se queden "en una declaración en caliente"

Bluesky
Contenidors i vaixells al port d'Aqaba (Jordània) al mar Roig.
Contenidors i vaixells al port d'Aqaba (Jordània) al mar Roig.

Las industrias exportadoras agrupadas en AMEC esperan que el conflicto desencadenado en Oriente Medio por el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán vaya calmándose gradualmente en unas semanas. Tal y como explica a la ACN el director general de la entidad, Joan Tristany, el «foco» del ataque era «muy concreto», pero la respuesta de Teherán ha extendido la violencia por toda la zona.

«El Oriente Medio es el área en el que la exportación ha crecido más en el año 2025», detalla recordando que con la crisis de los aranceles de Donald Trump los exportadores se lanzaron a las oportunidades que ofrecen países como Arabia Saudita. En cuanto a las amenazas comerciales lanzadas contra España por Donald Trump, confía en que se queden «en una declaración en caliente».

«Pensamos que esto será algo que no debe durar muchísimo, es decir, que no se debe enquistar, al menos la guerra en el ámbito regional. Posiblemente en Irán las cosas puedan enquistarse como se han enquistado muchos otros conflictos, pero, posiblemente, en Oriente Medio se volverá a una cierta normalidad», explica el dirigente patronal. Según apunta, las empresas con intereses en los países del Golfo achacaron la escalada militar con «sorpresa» y «con el pie cambiado», aunque algunos inversores ya se habían anticipado.

«La estimación es que el conflicto a nivel regional no sea muy duradero; por lo tanto, esperamos que, desde este punto de vista económico, en unas semanas pudiéramos volver a la normalidad, de forma pausada», vaticina Tristany. Además, recuerda que la escalada militar (que ha derivado en ataques iraníes sobre Israel, Qatar, Turquía o los Emiratos Árabes Unidos) ha cogido estos países en época de Ramadán, de manera que la actividad empresarial era más baja de lo normal.

En cuanto a los sectores más afectados, Tristany destaca el de las infraestructuras y la industria alimentaria. De hecho, el dirigente de AMEC menciona a Arabia Saudita como uno de los focos de las empresas exportadoras por las «grandes inversiones» que está haciendo en infraestructuras y en procesos alimentarios. «Aquí podemos poner también todo lo que sería material eléctrico, bienes de equipo… Y, por otra parte, todo lo que sería el proceso alimentario, transformación alimentaria y packaging», expone.

En paralelo, destaca los efectos que puede tener el conflicto en dos vectores más: las rutas comerciales que pasan por zonas como el estrecho de Ormuz y la escalada de los precios de la energía, que sí podrían derivar en inflación y cambios en el consumo. En cuanto a las inversiones específicas en Irán, Tristany quita importancia, ya que es un país residual para las empresas exportadoras por la política de embargos y sanciones que sufre desde hace años.

El choque comercial con Trump

En el caso de España, el conflicto militar abierto por Washington ha tenido una segunda derivada económica: las represalias de Trump contra España por no dejar usar las bases de Rota y Morón para atacar a Irán. El presidente de Estados Unidos amenazó con aplicar un «embargo» contra el Estado por su hostilidad con su estrategia en Oriente Medio, amenaza que ha generado mucha preocupación entre los empresarios y las patronales CEOE y Fomento del Trabajo. Sin embargo, Tristany quita peso a las amenazas y las enmarca en la retórica habitual del presidente norteamericano.

«Estamos a la expectativa en ver cómo esto evoluciona y somos optimistas de que habrá sido una declaración en caliente del presidente de Estados Unidos», explica el empresario. En su opinión, es «muy difícil» que pueda aplicar sus amenazas, ya que romper las relaciones comerciales con España afectaría más a las empresas norteamericanas que a las españolas. «Es una más del presidente de los Estados Unidos, que va a las bazas. Está en un momento de debilidad», apunta.

«Estoy seguro de que también desde el Gobierno español han pensado eso, porque la reacción ha sido contundente en este sentido. (…) Si aflojas, todavía se pone más agresivo en este sentido. Entonces creemos que no irá a más, creemos que tenemos que hacer un llamamiento a la calma y a la prudencia y ya está, sencillamente eso. Pero tenemos que ver cómo evoluciona. Fue una sorpresa porque no nos esperábamos que dijera eso, pero no nos extrañó», resalta Tristany, recordando que con el tema de los aranceles el gobierno norteamericano también ha hecho varios cambios de relato en poco tiempo.

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