Las primarias de estas elecciones al FC Barcelona han redefinido el contexto y la magnitud de las fuerzas y de las tendencias con el resultado de un manifiesto y esperado dominio de Joan Laporta, quizá por debajo de aquella abrumadora mayoría que sugería y preconizaba tanto ruido mediático y la fiesta continuada en las gradas del Spotify Camp Nou, junto con las no menos sonoras y multitudinarias muestras de entusiasmo laportista en los actos de recogida de los avales para sustentar la lista electoral.
En cifras, el titular resume que el actual presidente ha presentado 2.101 firmas menos y Víctor Font 427 firmas más en relación con los registros de 2021 en una jornada donde el hundimiento total del Real Madrid en la Liga ante el Getafe (0-1) seguramente fue más decisivo y favorable al continuismo que cualquier otra aritmética o interpretación de este primer asalto en la lucha por la presidencia.
Los optimistas de la oposición, y algún medio de comunicación desviado del aparato laportista, hablan de «golpe de autoridad de la oposición», basándose en que la suma de las firmas de Víctor Font, Marc Ciria y Xavier Ribagorçanaa se podría interpretar como un empate técnico de cara al próximo día 15, fecha de las votaciones.
En cambio, el diario más fanatizado y entregado a la causa ha encontrado la manera de presentar el escrutinio como otro atropello de Laporta. Mundo Deportivo, cuyo diario de Santi Nolla Laporta se ha convertido en el ídolo redaccional y editorial, antes bastión del nuñismo, flagelo del Elefante Azul y el más objetivamente crítico con la gestión de Laporta entre 2006 y 2010, sostiene que Laporta ha mejorado en 2,2 puntos sus resultados sobre el total de firmas de todos los precandidatos de 2021.
Hace cinco años, para Laporta fueron el 43,6% de las firmas presentadas. Ayer obtuvo el 45,7% del total. En 2021, estos fueron los porcentajes: Laporta 43,6%, Font 20%, Freixa 12%, Roussaud 10,7%, 8,4%, Fernández Alá 5 % y Ferran Estrada 0,4 %. Ayer: Laporta 45,8%, Fuente 28,8%, Ciria 15,9%, 9,1%, Daniel Juan 0,5% y Maddock 0,05%.
En el diario Sport, por su parte, el instinto natural de su director, Joan Vehils, es refugiarse, al igual que Mundo Deportivo y Santi Nolla, bajo el ala de la administración gobernante y alinear al socio/lector/votante en la senda correcta del laportismo. Si no lo hace con el descarado y la militancia de Mundo Deportivo, que ha activado a su redactor Joan Poquí con la única misión de dar garrotazos a Víctor Font en las tertulias, es porque el grupo al que pertenece, Prensa Ibérica, como El Periódico, todavía es el único refugio de quienes están convencidos de las perniciosas y dramáticas consecuencias para el Barça de la dictadura y el saqueo laportista.
En el extremo más radical de la prensa, aunque como un elemento solitario y aislado, un electrón libre que en su día fue ferviente admirador y servidor laportista, Salvador Techos, llama, no sin argumentos, contra la pusilánime réplica de los Fuente y compañía y titula su artículo del día siguiente de las firmas con un mensaje inequívoco: La oposición hace el ridículo y fortalece Laporta, centrado en que «el juez de la Audiencia Nacional no ha admitido a trámite la querella presentada contra Joan Laporta por corrupción. Es el momento de que los candidatos opositores a la presidencia del club presenten su renuncia irrevocable. El ridículo que han hecho ha sido estrepitoso».
Sobre la misma noticia, Mundo Deportivo también encabeza la información con el mismo mensaje: «El juez de la Audiencia Nacional no admite a trámite la denuncia contra Laporta», acompañado de una foto exultante de Laporta. En realidad, la Audiencia Nacional se declara incompetente y, siguiendo la línea marcada por la Fiscalía, entiende que la tipología de los delitos económicos objeto de querella no se habría producido en el extranjero, no completamente, razón por la que abre la vía a su presentación en el Juzgado de Instrucción de Barcelona.
Ningún medio recuerda, a propósito de esta demanda actual de un socio del Barça, que hace más de una década, la querella presentada contra Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu por Jordi Cases, un socio del entorno del laportismo, continuó durante meses en la Audiencia Nacional, incluidas diligencias de declaración de ambos presidentes y del mismo Neymar, antes de declararse incompetente y de traspasarla finalmente a la Audiencia Provincial tras decaer la totalidad de los delitos apuntados por Casas, insostenibles, y de ordenar a la Fiscalía de la Audiencia Provincial que el Barça, en ningún caso los expresidentes porque no llegaron nunca a ser acusados, fue juzgado por delito fiscal.
En definitiva, el gol del Getafe insuflará a Laporta una tranquilidad electoral más efectiva que el efecto de un recuento de avales que sí revela un fenómeno innegable sobre el malestar y desencanto de miles de socios que entre el exilio en Montjuïc, el maltrato a los abonados, las mil mentiras sobre el cuándo y el cómo del regreso al Spotify Camp Nou, su desalojo de las asambleas, la deriva franquista de la institución, la sensación de que la presidencia es una nueva forma de piratería y la certeza de que el club está arruinado han decidido no votarlo otra vez.
No son, todavía, una mayoría, pero sí son más los socios desafectos que en 2021. El aumento de este porcentaje, sin ser preocupante ni amenazador para el resultado del 15-M, responde a una actitud responsable de este colectivo que no ha sido tomado de los tics de secta laportista ni de su fanatismo. Sólo eso, por ahora.










