Los economistas libran una batalla afianzada por los cargos vacantes

Jaume Guardiola, Oriol Amat, Carme Hortalà e incluso Eduard Romeu, todos laportistas, aspiran a la vicepresidencia vacante en la directiva y a cargos de la Comisión Económica encubriendo las maldiciones contables del laportismo y siguiendo al 'maestro' Xavier Sala Martin

Eduard Romeu - Foto: FC Barcelona

Una batalla menos estridente que los cruces de declaraciones entre las bravatas desmesuradas de Joan Laporta, desproporcionadas y excesivas como el propio personaje, y las indirectas hambrzuelas de la oposición, se libra en los foros económicos.

Como la que protagonizan Eduard Romeu y Jaume Guardiola, que empieza a ser fangosa, y la deOriol Amat en solitario por una plaza de mantenido en la comisión económica del Barça. Amat parece un personaje visiblemente desesperado por seguir las huellas de Xavier Sala-Martín, impasible y cómodamente instalado en primera posición del podio de los economistas que más han engañado a los socios del Barça desde hace dos décadas, que más se han aprovechado de la vida de cinco estrellas que te paga el Barça si eres cortesano de Laporta y que también, arrastrado por este torrente laportista de despropósitos y atrocidades financieras, también debe declarar en su debut como investigado por estafa como presunto beneficiario de las maniobras de su jefe en el colegio. Reus.

Vamos por partes. Guardiola y Romeu no han dejado de sacudirse desde que el expresidente de la comisión económica ha salido a defender con dientes y uñas la candidatura de Víctor Font y ha tachado de mentira a su excompañero de batallas en el club, Romeu, que si pudo ejercer de vicepresidente económico fue porque el millonario José Elías ly compró el cargo a Laporta a cambio del aval que salvó el ganador de las elecciones de 2021 de la vergüenza y el ridículo de no poder tomar posesión, ya que, una vez más, había mentido a los socios asegurando que ya tenía el aval.

El caso, sorprendente, paradójico y de poca vergüenza, es que Guardiola utiliza su paso por la comisión económica para presentarse ahora como garantía de seriedad, subrayando que sus informes eran prudentes y que lo que ha venido después (Limak, Nike, Congo, etc.) se ha hecho al margen de sus recomendaciones. Desde aquí se coloca como figura técnica central en la candidatura de Víctor Font y justifica su derecho a «cambiar la manera de gestionar el club».

Romeu, por su parte, intenta deslegitimar a Guardiola como alternativa regeneradora, asociándolo tanto al «avalismo» inicial de Laporta como a la validación formal de las primeras palancas, y pintando su perfil en la precandidatura de Font como el del «banquero poli malo» que viene a ajustar cuentas con el socio.

Y le acusa de haber intentado cargar la solución de la situación post-Covid a los socios con una derrama, extremo que Guardiola niega, además de destacar su propensión a «inventarse las cosas», apoyándose en la cita de José Elías sobre Romeu, a quien finalmente hizo fuera de su propia empresa, Audax, porque las fantasías financieras de Romeu amenazaban con abocarla al abismo y la liquidación, más o menos a lo que se dedicó al club.

«¿Cómo puede ser que alguien diga una mentira tan grande? Eduard es una persona peculiar. Creo que tiene una capacidad extraordinaria para percibir una doble visión del mundo. Se sumerge en sus propias historias, a veces incluso desvirtuando la misma realidad y creando una versión paralela de la misma», ha decir Elías de Romeu. No se puede describir de forma más elegante y, a la vez más limpia, alguien que se inventa las cosas, ha apuntado Guardiola.

Batalla de relatos

La batalla de relatos es, en esencia, quien carga con la paternidad del modelo Laporta. Guardiola dice: «Yo voy a poner condiciones prudentes, la deriva posterior (operaciones opacas, reexpresión de cuentas) es cosa de Laporta y su núcleo, incluido Romeu». Y Romeu le replica: «Guardiola fue parte estructural del entramado (aval, comisiones, validación de palancas) y ahora hace de inquisidor de lo que él mismo bendijo, encima al servicio de la campaña de Font».

Objetivamente, Romeu se atribuye el mérito de haber inventado la palanca de Barça Studios en 2022 (de 200 millones), «para ganar tiempo», así como de la plusvalía ilusoria de 157,7 millones (otra carga al balance pendiente de regularizar) por la venta de los derechos de TV de la Liga. Operaciones que, en conjunto, avaladas por Jaume Guardiola, por Ferran Reverter y, claro está, con la bendición expresa de Laporta, han lastrado al Barça a unos estados financieros de precariedad, ruina y empobrecimiento que, inequívocamente, se reflejan sobre todo en los cuatro años sin fair play para fichar a pesar de haber consignado ingresos extraordinarios de 1.000 millones que se han volatilizado en gastos que la junta no ha explicado ni puede explicar.

En cuanto a Oriol Amat, con un impresionante currículum académico (doctor en Ciencias Económicas (UAB), licenciado en Administración y Dirección de Empresas y MBA por SGS y exrector de la Universidad Pompeu Fabra entre otros honores), hace tiempo que es utilizado por el aparato laportista en el blanqueo mediático de las trapicheos contables del mandato en diarios de confianza del barcelonismo votante como Mundo Deportivo o La Vanguardia.

Invariablemente, su discurso sobre la economía es el resultado de una precisa y quirúrgica extirpación previa de tumores, quistes, infecciones, amputaciones y toneladas de antibióticos contra la sepsis y el envenenamiento.

Así, en su análisis del cierre del ejercicio 2023-24, el marcado por la negativa y posterior dimisión del auditor Grant Thornton, primero se tapó la nariz sobre el formato telemático («lo más importante es que los socios puedan participar de manera accesible y con transparencia») y después avaló que Laporta presentara las cuentas con la salvedad de Barça Vision, es decir, sin seguir el criterio profesional del auditor sobre el deterioro imprescindible de más de 100 millones de la sociedad integrada Bridgeburg Invest. «Como no lo han cuantificado los auditores, es correcto lo que ya se ha hecho, es decir, informar del tema a las cuentas», justificó, añadiendo que «tiene un plan de negocio con gran potencial y es crucial seguir avanzando en la capitalización y en proyectos estratégicos como Barça Vision».

Un año después, en el cierre del ejercicio 2024-25, Laporta no tuvo otra alternativa que liquidar Bridgeburg Invest, disolverla en otra sociedad, Barça Produccions, esconderla en un rincón pudiente de la contabilidad y admitir un deterioro de 90 millones, ahora sí, haciendo caso al nuevo auditor, pero nuevamente practicando juegos de magia para engañar a los socios en la asamblea, reabriendo los resultados de la temporada anterior en una maniobra irregular, impugnable y vergonzosa.

¿Son estas malas artes las que enseña a sus alumnos Oriol Amat?

Para merecer este puesto en las filas laportistas que tan desesperadamente persigue desde hace años, el martes publicó en La Vanguardia uno de esos análisis suyos tan pulidos bajo el título Remontada económica del FC Barcelona: avances y retos, sugiriendo claramente que con Laporta el club casi sobresale en el ámbito de su especialidad.

Su planteamiento destaca la reducción del coste deportivo del 98% al 54% de los ingresos, sin reconocer que no es un mérito de su presidente, sino que es la consecuencia del plan estricto de tesorería de obligado cumplimiento por LaLiga para frenar la compulsión de Laporta para hacer millonarios a sus agentes.

Javier Tebas lo mantiene a raya, aunque no puede evitar que, precisamente, el éxito indiscutible de esta ratio del 54% sobre los ingresos, perverso y malintencionado citado por Oriol Amat, se mantiene sobre los gastos, que son de 431 millones en estructura, agua y luz. Inexplicable que en el Barça no afloren beneficios si no es que, como ocurre y el economista lo obvia, las facturas que alguien visa desde dentro suben hasta un límite nunca visto y difícil de justificar.

Y, claro, se recrea en la mejora del EBITDA ordinario, sin operaciones extraordinarias y sin mencionar que del préstamo de la obra del Spotify Camp Nou se han saldado deudas ordinarias y que del mismo balance y de los gastos corrientes se ha eliminado el pasivo de la reforma del Spotify así como los costes financieros, medidas que igualmente no ha reducido la deuda ordinaria de casi 2.000 millones.

Oriol Amat menciona avances como el regreso al podio de la Deloitte Football Money League con 975 millones de euros de ingresos, sin recordar que ese era el nivel de ingresos hace siete años; el aumento del valor del club según Forbes (de 4.800 a 5.700 millones de dólares), sin recordar que ese mismo año el Barça la lideraba y no era el tercero y, finalmente, la apuesta por La Masia, que ha elevado un 38% el valor de la plantilla según Transfermarkt, sin vincularla a que es el valor de los jugadores heredados de La Masia de Josep Maria Bartomeu.

El doctor en economía, en cambio, no explica el motivo de haber caído en un pozo de 150 millones negativos de fondos propios en solo dos años. Debe ser porque aquella columna la estaba mirando del revés.

Seguro que Laporta lo ficha para la comisión económica que Jaume Guardiola presidió en 2021 y 2022. «Voy a dejar el cargo —acaba de manifestar— porque quería optar a la presidencia del Círculo de Economía». O sea que no lo habría dejado por discrepancias con Laporta. De hecho, ha negado este extremo.

Y sigue vacante la vicepresidencia económica si es que tras las elecciones y la probable victoria de Laporta todavía no ha encontrado sustituto de Eduard Romeu, también interesado en volver, aunque Carme Hortalà, presidenta de la comisión económica estratégica, les lleva un poco de ventaja. De bobos.

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