Un nuevo caso de peste porcina africana (PPA) localizado en un jabalí en Sant Feliu de Llobregat ha obligado a las autoridades sanitarias a ampliar la zona considerada de alto riesgo para la enfermedad y a incluir una pequeña parte de la ciudad de Barcelona en las medidas de restricción de acceso al medio natural.
Según ha informado el Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación de la Generalitat, la detección forma parte de una actualización de la situación de la PPA, que se detectó por primera vez en noviembre pasado en Cerdanyola del Vallès. Hasta hoy se han confirmado más de 160 casos positivos en jabalíes silvestres, y el caso de Sant Feliu de Llobregat es uno de los primeros fuera del radio inicial de seis kilómetros alrededor del foco original.
El hallazgo ha hecho que, además de Sant Feliu de Llobregat, se añada también una franja del barrio de Vallvidrera-Tibidabo-Les Planes de Barcelona en la zona considerada de alto riesgo. En estos sectores se restringe el acceso al medio natural y las actividades de ocio y deporte para evitar la propagación del virus entre fauna salvaje.
Las medidas restrictivas se enmarcan en los protocolos de contención establecidos desde el inicio de la expansión del brote e incluyen, entre otros, la prohibición de acceso a zonas boscosas y de caza, así como controles de bioseguridad reforzados. El objetivo es frenar la transmisión entre jabalíes y prevenir que la enfermedad llegue a explotaciones ganaderas, que hasta ahora no se han visto afectadas.
El conseller de Agricultura, Óscar Ordeig, ha destacado que, aunque la detección de positivos fuera del radio inicial no supone un cambio epidemiológico fundamental, la incorporación de nuevas zonas al área de alto riesgo responde a criterios estrictamente técnicos y de precaución para limitar la movilidad de personas y evitar la dispersión de la enfermedad.
Las autoridades sanitarias continúan vigilando de cerca la evolución del brote y reforzando las medidas de control poblacional de jabalíes, así como el operativo de vigilancia y gestión de cadáveres, en colaboración con agentes rurales, cuerpos policiales y equipos técnicos especializados.
La caza, clave en la contención
El dispositivo activado a raíz de la ampliación de la zona de alto riesgo también refuerza el papel de la caza como herramienta de control poblacional del jabalí. Las autoridades mantienen que la reducción de densidades es un elemento central para limitar la circulación del virus en medio natural y disminuir la probabilidad de contacto entre animales infectados y sanos.
En este sentido, el Departamento prevé ajustar las batidas y actuaciones cinegéticas dentro del marco de las restricciones vigentes y bajo estrictos protocolos de bioseguridad. Los cazadores autorizados deberán aplicar medidas específicas de manipulación y gestión de restos para evitar la dispersión del virus, en coordinación con los Agentes Rurales y los servicios veterinarios oficiales.
Según ha explicado Ordeig, desde el 1 de enero de 2026 se han cazado 13.615 jabalíes en toda Cataluña, lo que representa «un nivel de capturas muy y muy importante».













