Varios testigos del caso Pujol han declarado este lunes en la Audiencia Nacional que desconocían que sus cuentas bancarias en Andorra habían sido utilizadas para hacer pagos o cobros hacia y desde otras cuentas andorranas de Jordi Pujol Ferrusola.
Además, algunos han dicho que desconocían que tenían una cuenta abierta en Andorra, lo que abre la posibilidad de que su documentación fuera falsificada. En la última sesión del juicio contra la familia Pujol Ferrusola algunos de los afectados han mostrado su extrañeza por las operaciones y por el volumen económico. Además, han asegurado que no conocían ni tenían ninguna relación con el primogénito del expresidente de la Generalitat Jordi Pujol.
Transferencias bajo la lupa
Tres testigos, en concreto, han negado tener cuenta alguna en Andorra ni ninguna relación con Jordi Pujol junior, aunque en la causa constan transferencias con el hijo mayor del expresidente de la Generalitat o la exmujer de éste, Mercè Gironès, a nombre de estos testigos y desde cuentas andorranas.
Por su parte, un médico de Sabadell ha admitido que en 2012 regularizó una cuenta en Andorra con 460.000 euros, pero ha dicho que no recordaba una transferencia a una cuenta andorrana de Pujol Ferrusola en 1994 por valor de 25 millones de pesetas, unos 150.000 euros. De hecho, ha dicho que no tenía ninguna relación con el hijo mayor del expresidente de la Generalitat. Su hija, cotitular de la cuenta, tampoco ha reconocido esta operación.
Un letrado y consultor jurídico andorrano ha explicado que con dos socios más tenía una cuenta en Andorra desde la que cobraban las minutas como letrados del Gobierno de Andorra. Ha añadido que como mucho tenían unos 9.000 euros, que se repartían en tres partes iguales, y ha argumentado que, por ello, nunca llegaron a cobrar en esta cuenta 90 millones de pesetas procedentes de Pujol Ferrusola. No obstante, ha declarado que hace más de 30 años que no tiene relación con esta cuenta, porque luego se dedicó a otras actividades.
Un empresario textil de Terrassa, junto con dos socios más, ha explicado que tenía una cuenta en Andorra, pero ha negado tener conocimiento de haber recibido en su cuenta 30 millones de pesetas en 1993 desde una cuenta de Mercè Gironès. Uno de sus socios ha dicho que conocía a la familia Pujol Ferrusola, pero no ha reconocido este ingreso y ha negado cualquier relación comercial con el hijo mayor del expresidente catalán.
Un proyecto en Andorra
Quien sí que ha admitido que se hicieron transferencias justificadas de una cuenta andorrana suya a Jordi Pujol Ferrusola ha sido una antigua trabajadora de banca, amiga del exjefe de gobierno de Andorra Òscar Ribas y extrabajadora del Área Metropolitana de Barcelona. Ha explicado que a finales de los años 80 y principios de los 90 surgió el proyecto para instalar sedes de universidades de Estados Unidos en Andorra, para que alumnos europeos pudieran estudiar sin atravesar el Atlántico. Ribas estaba interesado, pero como era un proyecto privado y él gobernaba el país y tenía vínculos con bancos, consideró que había una incompatibilidad ética. Su amiga tenía cuenta en Andorra, y la Asociación de Banca Andorrana (ABA) le ingresó hasta 13 millones de pesetas para sufragar el proyecto.
Era Jordi Pujol Ferrusola quien hacía los contactos en Estados Unidos e, incluso, llevó a los responsables universitarios en un vuelo en helicóptero de Barcelona a Andorra para que vieran la ubicación. Finalmente, sin embargo, el proyecto no salió adelante. No obstante, Pujol Ferrusola cobró unos 10 millones de pesetas por los gastos generados, y los contactos se reaprovecharon para llevar el proyecto a la capital catalana. La mujer ha dicho que el dinero procedía únicamente de la ABA, y que ella no ordenó el pago a Pujol, aunque lo ve justificado.
Isolux Corsan y Gabón
Al principio de la sesión ha declarado, el único presencialmente, un exdirectivo de la multinacional catalana Isolux Corsan, que hizo unas obras de electrificación en la capital del Gabon, Libreville. Ha dicho el proyecto existía y que él amplió el contrato. Según ha manifestado también, solo vio una vez a Pujol Ferrusola, y seguramente estaba en una reunión con otros directivos para que les aportara nuevos proyectos. En todo caso, ha asegurado que no vio ninguna irregularidad en el contrato, y tampoco le extrañó que una empresa consultora o intermediaria, como la de Pujol, cobrase 49.000 euros por el negocio.
Otro empresario ha explicado que intervino junto con otras empresas en un estudio para abrir una terminal de contenedores en Argentina, pero el negocio no salió adelante. Ha explicado, además, que sabia que la familia Pujol también estaba en el negocio, pero nunca los vio.












