Desde los bots hasta los vehículos autónomos, la inteligencia artificial (IA) está transformando la manera de trabajar en China, impulsando la eficiencia y redefiniendo las fronteras industriales. Este cambio ha aumentado la preocupación por una posible pérdida de empleo para trabajadores de diferentes sectores, que van desde operadores de líneas de montaje hasta diseñadores o traductores de lenguas.
Reconociendo la disrupción que significa a corto plazo, los economistas creen que la IA no es tanto el fin del empleo como una fuerza transformadora que, igual que en anteriores oleadas de revoluciones tecnológicas, reestructurará el mercado laboral al dar lugar a nuevas profesiones y modelos de trabajo.
Por su parte, los responsables políticos chinos están actuando para guiar el desarrollo de la IA en un esfuerzo por amortiguar su impacto en la ocupación, a la vez que intensifican la inversión en capital humano, con el objetivo de formar una fuerza laboral mejor preparada para los rápidos cambios tecnológicos y apoyar una economía en transición.
Los analistas afirman que la preocupación ante la posibilidad que la tecnología desplace a los trabajadores no es nueva. Cada gran avance tecnológico, desde la máquina de vapor hasta la mecanización, ha suscitado temores similares.
“Aunque algunos roles tradicionales están desapareciendo gradualmente, la IA aumenta la productividad y abre espacio para nuevas industrias, creando nuevas oportunidades y redefiniendo el empleo en el futuro”, opina Wu Jie, analista del grupo de expertos DRCnet.
El Foro Económico Mundial ha proyectado en un informe que, para el 2030, la IA y las tecnologías de proceso de datos habrán creado alrededor de 11 millones de empleos en todo el mundo, compensando con creces los aproximadamente 9 millones de empleos que se espera que desplacen. Hay que destacar que esta dinámica ya es visible en China.
El Ministerio de Recursos Humanos y Seguridad Social ha identificado 72 nuevas ocupaciones en los últimos cinco años, más de 20 de las cuales relacionadas directamente con la IA. Se espera que cada nuevo sector emergente genere entre 300.000 y 500.000 puestos de trabajo en sus primeras etapas.
La conducción autónoma ofrece un caso práctico revelador. En lugar de simplemente reemplazar a los conductores, las empresas están creando empleos que combinan la experiencia operativa con las habilidades digitales.
Dado que la IA representa una profunda reestructuración de la economía, la división del trabajo y las formas de ocupación, el Gobierno chino ha acelerado la adaptación mediante la capacitación, la mejora de la educación y la inversión en capital humano.
Una campaña nacional de capacitación profesional, que se extenderá hasta el 2027, ofrecerá formación subvencionada a más de 30 millones de personas. Se ha ordenado en las escuelas fortalecer la educación en IA, empezando desde la primaria, para ayudar a los estudiantes a comprender cómo la tecnología interactúa con la sociedad.
Recientemente, ha empezado a aparecer con frecuencia una nueva frase en documentos oficiales: “Invertir en el capital humano”. Esta frase se puede leer, de manera repetida, en el informe sobre la tarea del Gobierno del 2025 y en documentos de planificación del desarrollo a largo plazo, y, además, fue mencionada varias veces en una reunión económica de alto nivel celebrada el mes pasado, en la cual se establecieron las prioridades para el 2026.
Este concepto refleja la necesidad de un cambio de mentalidad. A medida que la tecnología avanza, la creatividad humana se ha convertido en el principal activo competitivo que está ayudando a China a pasar de un crecimiento intensivo en mano de obra a un desarrollo impulsado por la inteligencia y la creatividad.
Envejecimiento de la población
Ante el envejecimiento de la población, mejorar el capital humano ayudará al país a pasar de un dividendo demográfico a un dividendo de talento, argumenta Liu Mingxi, investigador del Instituto de Ciencia y Desarrollo de la Academia de Ciencias de China.
A pesar de este impulso, los expertos se muestran convencidos que todavía queda mucho por hacer. Adaptar los planes de estudio universitarios a las aplicaciones de IA en rápida evolución, capacitar a los trabajadores de mediana edad y apoyar a quienes se han visto desplazados por la automatización requiere un marco de políticas más integral.
Gong Piming, investigador de la Academia de Investigación Macroeconómica de China, propone asistencia específica para la transición de los grupos más afectados por los cambios tecnológicos, incluyendo mejoras en las prestaciones por desocupación, subsidios para la capacitación e incentivos para la reincorporación laboral, con el fin de acortar su camino de retorno al trabajo.
China tiene que crear programas de talento digital de varios niveles e integrar la “capacitación en IA para todos” y el aprendizaje permanente en la fuerza laboral, sugiere Li Tao, profesor de la Universidad Normal de Pekín, que destaca la importancia de estos esfuerzos para ayudar a la fuerza laboral a adaptarse a los cambios disruptivos impulsados por el acelerado desarrollo de la IA.












