Batalla interna en TV3 por ver quién es más laportista, ‘Onze’ o ‘Fanzone’

Esperpéntico comunicado de los informativos y deportes del canal acusando a la dirección de partidismo electoral por la forzada inclusión en la parrilla de la actualidad del Barça de Gerard Romero, periodista al que la misma TV3 lleva meses promocionando a pesar de ser competencia directa

Visita de l'adjunt a la presidència del Barça, Enric Masip, a 'Fanzone' (TV3)

En otra muestra de la sublimación del laportismo como un fenómeno social y mediático dominante al que sirven los poderes fácticos catalanes con una devoción, interés y recursos sin precedentes, la propia Televisió de Catalunya (TV3) protagoniza ahora una carrera interna y caótica por liderar el apoyo y la cobertura a la continuidad del actual presidente del Barça, Joan Laporta.

Los hechos revelan qué dimensión monstruosa es capaz de alcanzar una televisión financiada y regentada por la Generalitat de Cataluña, presuntamente enfocada al servicio público -es decir, equilibrada y no tendenciosa- a la hora de enfocar sus preferencias a favor de una figura como la de Joan Laporta.

La reacción a la orden superior de incluir en la programación de la cadena desde primeros de enero el programa Fanzone, de exclusiva temática laportista y competencia directa del espacio, ha provocado que el Consejo Profesional de Informativos y Deportes de TV3 emitiera un comunicado público de protesta en términos contundentes, expresando su «malestar y perplejidad ante los intentos de encaje del programa Fanzone por parte de la dirección. Consideramos que se han traspasado líneas rojas», se afirma bajo el titular «Fanzone y el respeto a los valores de TV3 y deportes».

Según el Consejo Profesional de Informativos y Deportes de TV3, «se ha menospreciado al Departamento de Deportes. El programa Onze, totalmente consolidado y con una audiencia fiel y cada vez mayor, ha sido apartado, contraprogramado y, finalmente, relegado casi hasta la medianoche de los jueves.

Todo en beneficio del espacio Fanzone, una producción externa que no ha sido bien recibida ni por los telespectadores ni por la crítica especializada. Consideramos que la dirección de la cadena no ha respetado el criterio de los distintos jefes de Deportes ni tampoco el trabajo de sus profesionales, generando un conflicto perfectamente evitable».

Y se lamenta que, además de erosionar el sentido del servicio público, «la emisión de forma regular en la parrilla de dos espacios de temática idéntica y única (el Barça) supone un hecho tan impropio como inverosímil en una televisión pública. Con Fanzone, la dirección ha insistido en una apuesta de canal de club en el prime time que nos parece desmesurada, sobre todo por el papel que otorga a la audiencia y poco compatible con nuestra misión de atender la diversidad. Y más en un contexto tan rico como el de Cataluña en cuanto a clubes y deportistas».

Lógicamente, apela al riesgo de que el canal sea señalado y acusado de partidismo. «Nos preocupa -se expone- la coincidencia de un producto como Fanzone con las próximas elecciones a la presidencia del Futbol Club Barcelona. TV3 debe mantener una neutralidad plena durante este proceso, sin vínculos explícitos que puedan generar confusiones entre la audiencia o desequilibrios entre los candidatos. No se puede rebajar la independencia y la credibilidad de nuestra marca ni, por extensión, afectar los fundamentos de rigor y espíritu crítico de nuestros profesionales.

No se puede modernizar empobreciendo», apunta también en defensa del modelo informativo televisivo más tradicional, subrayando que «ningún intento de reconexión con los públicos más jóvenes puede pasar jamás por encima de los otros criterios fundacionales de TV3: tanto en lo que respecta a la calidad audiovisual de los formatos y los contenidos, como a la difusión de un buen catalán, cuestión totalmente urgente y prioritaria en estos momentos».

Planteamiento y desenlace, por parte de los informativos y sección de deportes de TV3, que no puede ser tampoco más surrealista y delirante, ya que su papel descaradamente laportista en las elecciones de 2021, además de que su línea de protección, defensa, exaltación y servidumbre a la actual junta, antes, durante y después de la campaña, ha sido una señal de identidad del canal histórica y reseñable.

TV3 ha producido durante años, desde las batallas de Johan Cruyff contra Josep Lluís Núñez, tanto interna como externamente, contenidos de sesgo y línea laportistas rayanos en la obsesión hasta el extremo. Por poner un ejemplo paradigmático, que el Parlamento de Cataluña hubo de presionar y exigir la cabeza del jefe de deportes de TV3 de la época por negarse a emitir un documental sobre la inocencia de Sandro Rosell tras su escandaloso encarcelamiento.

Aquel programa, finalmente programado fuera del prime time, fue la única alusión de TV3 en años a la injusticia cometida contra el expresidente en el contexto de una línea marcada y exageradamente laportista como resultado del peso de una dirección -entre sus directores generales se cuenta a Joan Oliver- y de una redacción moldeadas por la figura no menos vinculada al laportismo de Jaume Roures.

Que ahora salga la propia TV3 a reivindicar su neutralidad y posicionamiento democrático, plural y modélico respecto de su tratamiento de la actualidad del Barça es un chiste malo. Como lo es este final previsto en el que el programa Fanzone se ha comido al Onze después de meses en que este propio espacio le diera entrada en directo a Gerard Romero, cara visible y promotor de Jijantes, producto de Twitch exclusivamente laportista, que ya era competencia directa y privada antes de esta invasión actual de su programación azulgrana.

La participación de Gerard Romero en Onze y las conexiones con Jijantes, incomprensibles porque solo beneficiaban y promocionaban el negocio de un particular y le han acabado restando audiencia a Onze, le fue impuesta a TV3 desde la propia junta barcelonista, incapaz de mantener su propio canal de televisión, ni siquiera en streaming, y encantada de que esa alternativa liderada por un laportista confeso, radical y fanatizado como Gerard Romero accediera a un público más joven, menos reflexivo y más frívolamente azulgrana.

El tipo de audiencia que, desde el entorno y aparato laportista, se considera clave para dominar el neobarcelonismo y las elecciones.

La maniobra es tan sencilla como que a Laporta ya no necesita al perfil barcelonista menguante que lleva décadas conectado al Barça a través de TV3 y ha apostado ahora por la conquista del universo culé de los youtubers, influencers y twitcheros a los que sabe cómo alimentar informativamente desde esa trastienda maquiavélica que señala a Jordi Cuminal como cabeza pensante y responsable de esta apuesta para extender el laportismo hasta los confines de la galaxia digital.

Ridícula y lamentable la queja de quienes, desde el corazón de TV3, llevan años ejerciendo el mismo poder de manipulación laportista que ahora se ha colado en su propia casa en otro formato y aparentemente usurpando su papel de intocables servidores a la causa, arrollados por esta nueva contracultura laportista digital.

 

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