Pinocho Feijóo en tiempo real

Bluesky

237 fallecidos en tiempo real; 20.000 llamadas al 112 en tiempo real, 8.000 sin atender; sobremesa larguísima en el Ventorro en tiempo real; negligencias en tiempo real, el relato comunicativo en tiempo real. La mentira, en tiempo real.

Ya basta de mentiras, señor Feijóo. Estoy harto, estamos hartos. Vino usted de Galicia como el moderado del PP, el centro hecho hombre, y, a cada día que pasa, nos vamos dando cuenta de que es una pura fachada, un esperpento capaz de decir que no ha cambiado de móvil y que sí cinco minutos después. Para mí, eso solo tiene un nombre: mentiroso.

Pero es que, además de mentiroso, se ha convertido usted, si es que no lo fue siempre, en un hacedor de noticias falsas, en un esclavo también, al servicio de esas Manos Sucias que pretenden acabar con la democracia desde los juzgados. Me lo imagino salivando sangre viendo a los comandos fascistas de Trump llevándose a Pedro Sánchez a una prisión de alta seguridad en EEUU. Me lo imagino callado, como ahora, sin nombrar para nada la palabra democracia en todo el asunto de Venezuela.

Porque, señor Feijóo, además de saber qué programa tiene su partido más allá del derrocamiento del sanchismo, me gustaría conocer su opinión sobre todo lo que está pasando en el mundo. Yo interpreto su silencio como cobardía, esa derecha cobarde que se pliega a los designios de los magnates y de los abusadores. Alguna tajada sacaría, más allá del paseo con el narco. Quizás sueña, como Aznar, con una foto con Trump. Abascal ya la ha conseguido y la ha pegado en el álbum junto a las de Meloni y Milei. Con la IA es muy fácil conseguirla. Con lo mentiroso que es usted y su cuadrilla, no le costaría mucho hacerlo. Después la envía a su prensa amiga y ya está. ¿Me va a salvar usted de la amenaza americana? ¿Está usted a favor de que Trump se quede con Groenlandia? ¿Tiene algún criterio sobre algo? ¿Va a usted a impedir que exhume los restos de mi tío-abuelo de la fosa donde lo metieron los fascistas después de fusilarlo para que pueda descansar dignamente al lado de sus padres?

Lo que más me sorprende de usted es la poca vergüenza que tiene. A más mentiras, a más intentos de retorcer la realidad, a más palos recibidos de Gabriel Rufián, de Pedro Sánchez o de Isabel Díaz Ayuso, más miradas de esas que se entienden como que a usted no le va el tema. Cualquier persona con una mínima dignidad se hubiera ido a su casa, a esa mansión junto a la playa, tan ilegal ella.

Pero usted prefiere que su nariz vaya aumentando de tamaño. Se verá más guapo, ahora que se ha hecho ese cambio de look. No olvide que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo, no por la nariz larga, que eso es evidente, sino porque el enjambre de mentiras es ya tan insoportable que pronto caerá al suelo y las abejas del interior se matarán entre ellas para buscar a un mentiroso o mentirosa mucho mejor. No sé si entiende la metáfora.

Sé que no va a leer esto que he escrito hoy. ¿Sabe por qué? Primero, porque soy un desconocido; segundo, porque no le interesa saber quién soy yo; y tercero, porque le resbala todo lo que puedan decir ya de usted. A ver si tiene agallas para contestarme y decir que no miente, que no, que es una persona honesta, que va a dimitir porque dijo que si lo hacía, dimitiría. Otra mentira más. ¿Quiere otra? Criticó hace unos días a Pedro Sánchez por estar en una reunión con líderes mundiales en vez de participar en la Pascua Militar. No hace ni un año, en agosto pasado, le pareció gravísimo que el presidente del gobierno no fuera invitado a una videoconferencia sobre Ucrania”.

Acabo, señor Feijóo. Nada me gustaría más que decirle todo esto a la cara. No hace falta; ya se encarga la hemeroteca de enumerar sus mentiras, sus intentos de marear la perdiz, su habilidad para echar carnaza a través de personajes como Cuca Gamarra, Ester Muñoz o Miguel Tellado, ávidos alumnos que han aprendido la lección del mentiroso mundial. Ya sabe, si hubiera un premio al mayor mentiroso del mundo, estoy seguro de que sería para usted.

En su momento dijo que era amigo de un contrabandista, no de un narco, refiriéndose a Marcial Dorado. Ahí ya vimos por dónde iban los tiros. Debe tener un buen filólogo a su lado para ayudarle a buscar sinónimos que no le comprometan. Pero sabe qué le digo, que no es usted más tonto porque no puede. Y a los tontos, o los utilizan o se los cargan. Y usted, permítame que se lo diga con cariño, es tonto en tiempo real.

(Visited 45 times, 45 visits today)

HOY DESTACAMOS

Deja un comentario