¿Por qué el barcelonismo sí quiere a Joan Garcia en la selección?

Bluesky
Joan Garcia en rueda de prensa

El universo azulgrana desarrolla, inevitablemente, un sentido de la esquizofrenia y de la bipolaridad que, con el paso del tiempo, tiende a agudizarse y a normalizarse en la misma proporción. Un ejemplo significativo se concentra ahora en las posibilidades de que Joan Garcia, indiscutiblemente el portero más en forma del fútbol español, sea la gran novedad de la próxima lista de los convocados del seleccionador Luis de la Fuente de cara al Mundial de este verano.

No sólo debe figurar su nombre, también debe ser titular e incluso se está exigiendo, desde el barcelonismo, la claudicación pública de Luis de la Fuente admitiendo que el portero azulgrana será el titular a la hora de la verdad de un equipo seriamente competitivo para luchar por el título. El silogismo es irrefutable: si España ya es la primera del ranking mundial hoy, sin duda aumentará su condición de favorita si se refuerza con el mejor portero de la Liga reconocido y por aclamación unánime de la prensa y el público.

Más allá de otras consideraciones, la paradoja y la realidad perturbadora es que los propios culés cabreados e indignados porque la selección convoca regularmente a Lamine Yamal y lo hace jugar —con el plácet del jugador— infiltrado si es necesario, ahora reivindican que Joan Garcia lo acompañe.

Por parte del barcelonismo no deja de ser -en el fondo y al margen de la distorsión mental del contraste objeto y carne de diván psiquiátrico- una acción de castigo a De la Fuente, a quien la trayectoria de Joan Garcia ha señalado y desnudado por cabezota y maniático, ya que hace más de un año, cuando Joan Garcia ya brillaba en el Espanyol, que debería haber entrado en dinámica de la selección. Cualquier otro escenario, como el de enrocarse y obsesionarse chulescamente en mantener a Unai Simón en la titularidad y ni siquiera convocar a Joan Garcia, como si fuera albanés y no seleccionable, es el que le ha arrastrado ahora a la vergüenza pública de tener que dar marcha atrás y admitirlo en su grupo aunque, en realidad, no lo deseaba ni era su planteamiento.

El episodio lo hará quedar como lo que es, un entrenador arrogante y presuntuoso, además de cabezota, que ha aguantado el pulso a Hansi Flick por Lamine Yamal y, en cambio, habrá perdido la batalla más trascendente y exclusivamente futbolística, la que le marcará para siempre, de la portería. Si mantiene a Unai Simón bajo palos tras la debacle de la Supercopa de esta semana precisamente contra los jugadores del Barça, añadiendo aún más leña al fuego en el caldero de su propia soberbia, De la Fuente irá al Mundial marcado por esa vanidad y egoísmo sin límites. Y si al final juega Joan Garcia, se habrá hecho el autogol del año.

A modo de especulación que no pretende ser de mal agüero, sino simplemente una expresión de la curiosidad más primitiva, ¿cuál sería la reacción del propio barcelonismo que reclama la internacionalidad de Joan Garcia y denuncia el abuso de Luis de la Fuente con Lamine Yamal si el portero se lesiona jugando con España?

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