«Alerta inundable» inunda TV3 de censura

Bluesky

El martes 11 de noviembre, TV3 emitió en e programa SF (Sense Ficció) el reportaje «Alerta inundable». Un programa de 55 minutos de duración, que tuvo 272.000 espectadores de media y un 15,7% de cuota de pantalla. No de las más altas de su historia, pero sí la más alta ese día con respeto sus seguidores, un 10,4% de El Hormiguero, un 9,5% de La Isla de las Tentaciones y un 9,3% de La Revuelta. Por lo tanto, el programa con más audiencia en prime time aquella noche.

Susana Alonso

Y ello, a pesar de todos los impedimentos y obstáculos, como pronto veremos. El primero, retrasar, intentar censurar y/o recortar su emisión en el mes de septiembre. El segundo, ya decidida su emisión y no sin polémica, casi ocultarla. Es notorio cuando hay un programa que puede atraer audiencia que días antes tanto por TV3 como en Catalunya Ràdio, (ahora ambas 3cat.info), hacen cuñas promocionales para atraer audiencia sobre él. En este caso no fue así.

Por otro lado, también es sorprendente que en los informativos 24h. de la 3/24 (ahora 3cat.info), al día siguiente, no se hiciera ninguna mención a partes interesantes o picos de máxima audiencia, que dan paso a la vez, como en otras ocasiones así se hace, a utilizarlos como complemento auto promocional a otros programas, informativos o tertulias. Silencio absoluto. Pero más sorprendente y sospechoso que días después tampoco casi ningún medio de comunicación, institución o partido se hiciera eco de los momentos estelares del programa o de las entrevistas, algunas de ellas muy críticas y jugosas.

Una pequeña crítica que haría es que se podría pensar que el muerto se lo llevaba la ACA (Agencia Catalana del Agua) y unos cuantos campings, pero dejamos aquí esta crítica, ya que bastante sufrieron las periodistas y el equipo de SF , al decidir sacar adelante esta pieza de investigación ambiental, que en algún momento también parecía ir demasiado atrás (años 1960-1990) cuando es evidente que en aquella época se hacía de todo y mirando a otro lado. El problema viene, cuando entre 2000 y 2015, y ya sabiendo las cosas que no se podían hacer, se seguían haciendo (como se pudo captar en el reportaje) y no digamos ya entre 2015 y hoy, ya con la declaración de emergencia climática y la esperada responsabilidad que tienen todos los ayuntamientos de tener planes de emergencia de protección civil. Y eso se echó en falta, aunque en algunas de las entrevistas salió a colación. Esperada responsabilidad, que debería ser obligación, si no fuera porque los gobiernos de la Generalitat, el de ahora también, siguen pasando de puntillas y con permiso, no sea que se enfaden los ayuntamientos, sobre la urgencia de tener estos planes de emergencia donde a día de hoy un 57% de ellos, ¡de localidades en riesgo de inundación!, todavía no los tienen.

La ausencia por activa o pasiva de los ayuntamientos fue clamorosa. Si cogemos como cabeza de turco la ACA (que no es santo de mi devoción), desviamos la atención sobre la responsabilidad que tienen todos los ayuntamientos y la Generalitat, como máxima autoridad política de Cataluña.

Si antes los ayuntamientos presionaban para construir (en zonas inundables), ahora se van por las ramas para deconstruir (renaturalizar no es lo mismo) mientras obvian lo que pueden esta patata caliente, presionados por los lobbys turísticos o inmobiliarios. Pero este miedo es absurdo y denota incompetencia (o intercambio de favores). Como he recordado en otras ocasiones, en el sur de Francia, entre Narbona y Marsella (y en toda La Camarga), ya hace años que de forma discreta y con consenso social, científico e institucional, de forma gradual, se avanza en la deconstrucción, indemnizaciones y traslado de viviendas de zonas inundables (como ahora se quiere hacer en El Montsià y en Terres de l’Ebre).

Finalmente remarcar el sorprendente silencio de medios y partidos pasada la emisión. Es evidente que a pesar de todos los obstáculos a las autoras del reportaje, la sordina a las denuncias del Comité profesional de TV3 y del SPC Sindicat de Periodistes de Catalunya, se ha abierto una brecha que ha provocado un silencio posterior de todo el establishment, que ha cerrado filas en torno al sottogoverno ambiental de nuestras instituciones. Una omertá en toda regla, un pacto de silencio, entre todas las partes implicadas.

Mejor no hagan tantos aspavientos con el negacionismo climático de la extrema derecha…

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