Las tormentas violentas, asociadas al calentamiento del mar Mediterráneo, serán cada vez más habituales en Cataluña. Hace pocos días, las Tierras del Ebro volvieron a ser escenario de graves inundaciones y la consecuencia es que ya tendremos los primeros “refugiados climáticos”: los 40 habitantes de la urbanización L’Estona, de Alcanar, que están condenados a irse de su casa si no quieren que el agua desbocada del torrente del Llop les vuelva a dar un susto y ponga en peligro sus vidas. La solución es que se les expropíen las viviendas, sean demolidas y vayan a vivir a otro lugar del municipio.
Para hacer frente a esta nueva realidad, el Gobierno de la Generalitat ha puesto en marcha el Observatorio de la Inundabilidad, presidido por la catedrática de Física de la Atmósfera Carmen Llasat y formado por 25 expertos. Su objetivo es asesorar en la prevención de los riesgos provocados por las danas y las tormentas de gran intensidad.
Uno de los equipamientos críticos que hay que proteger de esta amenaza letal son los centros hospitalarios, donde los pacientes están privados de movilidad. El pasado mes de julio, una fuerte tormenta causó la inundación parcial del hospital comarcal del Alt Penedès, que tuvo que trasladar a los enfermos y permanecer cerrado durante tres semanas para poder reparar los desperfectos causados por el agua.
Con estos antecedentes, resulta inverosímil que tres administraciones locales –los ayuntamientos de Girona y la Seu d’Urgell y el Consell Comarcal del Baix Empordà– hayan propuesto la construcción de nuevos centros hospitalarios en zonas que la Agencia Catalana del Agua y la Confederación Hidrográfica del Ebro consideran inundables. La Generalitat, que es quien tiene que construirlos, ha aceptado, de momento, su tramitación.
Situados en este punto de la historia, y con las amargas experiencias que hemos vivido últimamente, hay que ser especialmente serios y responsables. No puede ser que por intereses políticos miopes se culmine la barbaridad de hacer estos tres hospitales en zonas con riesgo de inundación.
Las consejeras Olga Pané (Salud) y Sílvia Paneque (Territorio) tienen que pararlos de inmediato. También en Tortosa estaba previsto construir el nuevo hospital universitario en una zona inundable y, finalmente, se ha optado, con buen criterio, por cambiar su ubicación.






