Laporta oculta a los socios unas pérdidas reales de 169 millones

El auditor actual, Crowe, le ha obligado a reformular la salvedad expresada por el anterior, Grant Thornton, por el deterioro de Barça Studios

Desde la web del FC Barcelona y gracias al control sobre la prensa más servil y entregada a la causa laportista, los titulares sobre la situación económica del club hablan de “una estructura financiera sólida y una reducción de la deuda hasta los 469 millones de euros, 90 millones menos que el ejercicio anterior. En cuanto a la masa salarial, el Barça se sitúa en el 54% de los ingresos ordinarios, mejorando dos puntos respecto a la temporada anterior y manteniéndose claramente dentro de los límites de la normativa UEFA.  Por segundo año consecutivo, –afirma la directiva- el Club ha cerrado con resultados ordinarios positivos (2 millones de euros), consolidando su recuperación económica y la eficiencia operativa en todas las áreas”.

El caso, sin embargo, es que en la memoria que se someterá a la aprobación de los socios en la asamblea del día 19 de octubre próximo el resultado, demoledor y alarmante, es de 17 millones de pérdidas del ejercicio último cerrado y de una sustancial y definitivamente insuperable elevación del patrimonio neto negativo a 263 millones, superando en 169 millones los registrados hace un año.

Así lo señalan los expertos que han tenido acceso al informe de auditoría de Crowe y así desmontar, desmentir y corregir el relato que Joan Laporta, igualmente, conseguirá aprobar en la asamblea que viene sin explicar que se ha producido una reformulación de las cuentas del ejercicio anterior, 2023-24.

Por imposición del nuevo auditor, Crowe, Laporta no ha tenido más remedio que regularizar de una vez por todas el deterioro de Bridgeburg Invest (Barça Vision o Barça Studios) pendiente del ajuste no aceptado hace un año por la directiva, desaprobando la salvedad expresada por el anterior auditor, Grant Thornton, en el sentido que la propiedad valorada en 208 millones tenía en realidad un valor cero.

Por mediación de un informe independiente de la consultora EY y después de que Laporta realizara una maniobra de absorción accionarial de Bridgeburg Invest por parte de Barça Produccions para minorar en lo posible el descalabro, el impacto final de la regularización se ha fijado en 178 millones, finalmente maquillados hasta esos 169 millones reflejados en la segunda peor cifra de fondos propios negativos de la historia del FC Barcelona en sus 125 años de vida, sólo superada por los 451 millones del resultado del ejercicio 2020-21 a causa de la pandemia.

Laporta no ha necesitado ninguna pandemia ni otra catástrofe natural que su propia y negligente gestión para enterrar al Barça en un pozo financiero cuyas consecuencias arrostrará el club en los próximos 25 años.

La razón por la que este descalabro anunciado no tiene su reflejo en el cierre de la temporada 2024-25 es porque el auditor ha aceptado cargarlo en la 2023-24 y así reparar el crédito y el rigor de Grant Thornton, fulminantemente despedido tras no aceptar la imposición laportista de pasarse por el forro la desvalorización de una palanca fallida en más de 300 millones por el reajuste de su capitalización real.

Y Laporta debe darle las gracias a Crowe por haber aceptado una regularización reducida parcialmente gracias al truco de la reubicación del presunto gran negocio digital, la ‘mina de oro’ como la calificó en 2022.

El impacto, igualmente, deja hecha polvo la economía azulgrana que, en realidad, ha perdido esta temporada, además, 17 millones que añadir al ajuste aplicado a la realidad de los estados financieros lo que significa pérdidas de 186 millones, la mayor parte camufladas en el reajuste de unas cuentas aprobadas en la asamblea de 2024 y tan elocuentemente defendidas por el innombrable Xavier Sala Martin desde la OAB como presunto compromisario. Hoy, ningún comentario por su parte sobre las cuentas de Laporta, por supuesto.

En primer y apresurado análisis, este sólo es uno de los hechos relevantes del informe de auditoría que también presenta rasgos no menos alarmantes y misteriosos tanto en la crecida de los ingresos como de los gastos, ámbito en el que Laporta lidera todos los rankings conocidos. Por ahora, lo cierto y demostrable es que Laporta les vende comunicativamente a los socios un superávit de 2 millones cuando las pérdidas indiscutibles ascienden a 169 millones, eso sin entrar en otros frentes abiertos, como la batalla contable por los 157,7 millones de Lockley Invest, otro invento de Laporta o la no provisión de los 45 millones de la multa de la UEFA, que caerá por su propio peso. ¿La culpa de este nuevo engaño de masas? De la prensa, desde luego por creerse y divulgar los panfletos financieros oficialistas, de propaganda y manipulados que Laporta cuelga en la web.

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