El socio, ante un voto de confianza a la gestión de Laporta y de Limak

Cuando el presidente sea capaz de presentar un plan de abonos para esta temporada tan incierta y rocambolesca, su respuesta medirá el grado de satisfacción o de malestar por el delirante calendario de regreso al Spotify que ya acumula casi nueve meses de retraso

Joan Laporta - Foto: FC Barcelona

En el neurótico y agitado panorama del Barça sobre dónde se jugará el Barça-Valencia, la primera fase de la Champions y el resto de la temporada regular de Liga y Copa, partidos que podrían terminar cuadrando hasta en tres estadios distintos, subyace la no menos compleja cuestión de ofertar a los socios del FC Barcelona la posibilidad de apoyar al primer equipo en una temporada tan atractiva desde el punto de vista futbolístico.

La realidad es que, después de dos jornadas de Liga ya disputadas, con la obligación de informar a la UEFA antes de este jueves el estadio designado para la fase de liguilla, que comprende cuatro partidos, hasta enero, más un eventual cuatro en función de la clasificación, Joan Laportaaún no ha sido capaz de exponer a sus socios un plan de este nuevo modelo de abono denominado ‘pase de temporada’ utilizado en los dos años seguidos del exilio de Montjuïc.

Ahora mismo, complementariamente, no se sabe cuál puede ser la respuesta de los socios después de esas dos primeras experiencias lejos de Les Corts desde que se iniciaron las obras hace dos años, una afectación que igualmente condicionará la temporada  actual, sea porque el Spotify abre provisional y parcialmente ahora o en febrero, porque la Champions y quizás la Liga deba disputarse en el Lluís Companys más de media campaña o porque  definitivamente se elija Montjuïc para el resto del curso y favorecer así que las obras puedan terminarse.

En el primer año de exilio, el socio azulgrana expresó su malestar y desacuerdo con el plan de Laporta y Limak de trasladar los partidos lejos de Les Corts con una respuesta muy corta de 16.864 abonos de temporada. Estos socios, por cierto, denunciaron el mal trato y las torturantes condiciones impuestas por la directiva: dificultades de acceso, asignación de los peores asientos, cambiantes a cada jornada, prioridad para los turistas y la obligación de reservar con antelación cada partido.

A pesar de todo, como en la siguiente, la 2024-25, Laporta prometió, juró y perjuró que seguir en Montjuïc era sólo una extensión provisional, hasta el 29 de noviembre de 2024, fecha de la celebración del 125º Aniversari del FC Barcelona, y que el resto de la temporada se disputaría en el Spotify reabierto, los socios se animaron y se activaron con el señuelo/rumor de que los abonados Montjuïc tenían garantizado un asiento en el regreso al Camp Nou con el aforo reducidos para el resto del curso.

Aunque la cifra se elevó a 22.600 socios que compraron el abono anual, finalmente, como es bien sabido, la directiva de Laporta fue maniobrando y engañándoles sobre la marcha en cuanto al alcance, cobertura y precio de los abonos de forma que los socios acabaron pagando más por la temporada completa que el año anterior, igualmente con las limitaciones y el suplicio de esa vida marginal y de discriminación respecto al turista, siempre prioritario para Laporta.

Esta semana, o como muy tarde la siguiente, la directiva debería exponer un plan de abonos para el curso 2025-26 que contemple la totalidad de los partidos y ubicaciones y una eventual estrategia de salto de uno estadio a otro en función de la marcha de las obras y de los diferentes permisos municipales.

La cuestión de fondo, a la vista de la mala experiencia anterior y de las circunstancias mutantes en torno al futuro del Spotity, es si el socio del Barça antepondrá su ilusión y deseo de estar con el equipo o se dejará llevar por el recelo, las dudas y el embuste permanente que ya se ha convertido en la seña de identidad más relevante y destacada de la gestión laportista, pues incluso sabiendo a corto plazo cómo empezará la temporada, ahora mismo nadie puede asegurar que acabe tal y como lo prometa la junta, sobre todo si es Elena Fort la que sale a dar la cara para explicar cómo se articula finalmente el modelo de abonado por zona, sin asiento fijo y puede que con la perspectiva de jugar en dos estadios.

Limak aún no ha entregado el final de obra de la Fase A1

Laporta le ha comunicado a la UEFA que los partidos de Champions de la primera fase se disputarán o en el Spotify o en Montjuïc, en función de cómo avancen los permisos y licencias varias municipales en otro gesto de postureo, sabiendo que Limak aún no ha entregado el final de obra de la Fase A1, la versión más reducida de una presunta reapertura que desde el Ajuntament de Barcelona ya le han avisado, por activa y por pasiva, que requiere un tiempo de trabajo y de protocolo específico muy complicado de acortar.

Por un lado, los ‘palmeros’ del laportismo ya se encargan de ir señalando al Ajuntament de poner palos en las ruedas. Y por otro, a la UEFA no le vale que le den dos opciones, necesita concreción y una ubicación estable.

Laporta sigue teniendo de fondo el mismo problema, que las zonas VIP han de empezar a producir lo antes posible para afrontar las primeras cuotas de Goldman Sachs a partir enero y que quien no cumple es Lomak, no el Ajuntament.

Cuando se aclare el panorama se verá si el socio se lo cree del todo o si le da igual incluso volver un tercer año a Montjuïc con la promesa de que el Spotify se abrirá a partir de febrero. Será una forma de tomarle el pulso a la masa social sobre su postura y actitud con respecto al desarrollo de la reforma del estadio.

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