Periodista. Desde sus inicios, ha colaborado con la asociación Derecho a Morir Dignamente. También fundó la revista DMD. Ahora publica Elogio de la eutanasia (Icaria Editorial), «un libro para que la gente empiece a cambiar su imaginario respecto a la muerte, tremendamente influenciado por el biopoder de la Iglesia».
¿Por qué elogio de la eutanasia?
La primera personalidad que en nuestra historia europea habla de la eutanasia es Thomas More, en su libro Utopía, de comienzos del siglo XVI. En aquel momento, este pensador renacentista había recibido una visita de Erasmo de Róterdam, que acabó en su casa el Elogio de la locura. Más bien «Elogio de la estulticia», dada la estupidez dominante entre los teólogos y los pensadores del momento. De ahí viene el titular Elogio de la eutanasia. Ante el desprecio que puede generar, hay que ponderar que, con la eutanasia, el hombre sale de su minoría de edad, se hace adulto, utiliza su libertad no solo para realizarse a lo largo de la vida, sino también para decidir cuándo y cómo quiere morir.
¿Cómo se ha criminalizado la eutanasia a lo largo del tiempo?
El artículo 143 del Código Penal criminaliza la eutanasia, en tanto que la considera provocar una muerte. Es decir, matar. Y, por lo tanto, el médico que ayuda a morir es considerado como un homicida. Así, a la eutanasia lo llaman «homicidio consentido», porque no deja de ser, según la mentalidad jurídica de hasta hace dos días, una muerte de la persona provocada por un médico. Pero como lo ha pedido el enfermo, lo llaman homicidio consentido. Pero, a mi entender, «homicidio consentido» no deja de ser una verdadera contradicción.
¿Qué puntos contempla la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia (LORE)?
Tiene una visión corta de miras. La ley considera al enfermo en dos contextos que llama eutanásicos. Dos situaciones en las que está muy enfermo y, diríamos, próximo a morir. También con una invalidez «imposibilitante». Dadas estas situaciones, el médico tiene compasión de esta situación trágica del enfermo, que le está pidiendo morir como una solución a esta situación. Esta compasión hace que la ayuda a morir sea una acción solidaria. Resultante de esta acción, el enfermo tiene derecho a morir. Cuando Vox y el PP ponen un recurso de inconstitucionalidad ante el Tribunal Constitucional, las dos sentencias del tribunal aceptan totalmente la ley y van un poco más allá. No mencionan en ningún momento la compasión a la que alude la LORE. Sin embargo, dicen que la persona tiene una dignidad y una autonomía capaces de disponer de una voluntad de muerte. El Tribunal va a la raíz constitucional de la voluntad libre de la persona.
¿Quién decide, en definitiva, sobre la vida propia? ¿La persona, un tribunal, las leyes, el médico, sus familiares…?
Si la persona que desea morir se encuentra en una situación de estos contextos eutanásicos a que se refiere la ley, el médico que lo atiende hace un informe. Pero, a su vez, debe pedir un segundo informe a un médico consultor. Cuando los dos médicos están de acuerdo, lo elevan a una comisión de control administrativo, formada por juristas y médicos. Son estos los que dan el visto bueno o retrasan la solución eutanásica del enfermo. De eso se dice un control ex-ante, mientras que en Europa este control es ex-post. Los médicos deciden la eutanasia, la realizan y si, después, la Fiscalía del Estado ve algún problema eleva una denuncia. La ley española es tremendamente garantista.
¿Estos casos de actualidad sobre la eutanasia en los que los padres impiden a los hijos recurrir a la eutanasia, reflejan de alguna manera las contradicciones y los impedimentos legales a los que te refieres?
Hace pocos días, Martín Pallín publicaba en El País un artículo de opinión que, hablando del caso de Francesc Augé, titulaba «Eutanasia, que nadie pueda decidir por ti». En el artículo 10 de la Constitución se habla del libre desarrollo de la personalidad del individuo. Morir no es la muerte, sino la última etapa del proyecto personal de un individuo. Tiene, por tanto, según la Constitución, una libertad plena, que siempre ha estado limitada por la mentalidad eclesiástica. En la sentencia del Tribunal Constitucional hay un voto disidente de la magistrada María Luisa Balaguer, en el que habla del biopoder, refiriéndose directamente al biopoder de la Iglesia.
¿Por qué se alude a Suiza al hablar de la eutanasia?
En Suiza está aceptado el suicidio asistido, de tal manera que hay personas de España, y sobre todo de Inglaterra, que recurren a este país: te pones en manos de una asociación, te dan una medicación para dormir y otra letal, y mueres por suicidio asistido. El suicidio, ni siquiera en España está criminalizado. Es una acción lícita. Pero al Código Penal, si el médico asiste a una persona para suicidarse, le provee una medicación, está criminalizado.
¿El factor religioso, especialmente en el catolicismo, sigue siendo determinante en la cuestión de la eutanasia?
La religión católica es totalmente retrógrada respecto a la eutanasia. En cuestiones que tocan la vida, la religión católica dice un «no» absoluto y tajante. Esto se ve claramente en la manera que atacan las leyes del aborto y la eutanasia. Cuando Thomas More publicó Utopía, donde dice que el enfermo puede acudir a un médico para que le ayude a morir, la Iglesia rápidamente comenzó a sacar escritos en contra de esta postura. Las obras, que genéricamente se llaman Ars moriendi, hablan de un arte de morir, considerado religiosamente, que consiste en ponerse en manos de Dios, con dolor. Parte de la idea de que Dios ha sido el creador y, por tanto, quien gestiona la vida. Él te mantiene vivo y decide cuándo te llega la muerte. En el Evangelio se dice que la muerte viene como el ladrón: sin avisar. Así, no hay libertad de decisión sobre cuándo y cómo quieres morir.
¿Cuándo, digamos, la cuestión de la muerte empieza a ser contemplada desde una mirada civil, laica?
En el Código Penal de 1848 aparece claramente que la eutanasia es un delito. Así se va tratando en todas las reformas posteriores, hasta la de 1995. Años antes, un grupo de juristas de política criminal promueve una reforma del Código Penal. Dicen claramente, apoyándose en la Constitución, que la eutanasia debe ser despenalizada. El Ministerio de Justicia, y luego el Congreso, no aceptan esta propuesta de los juristas. Y así hemos seguido hasta ahora, aunque hace dos años se reguló parcialmente la eutanasia. En este contexto, hace cuatro o cinco años hubo un caso en el que un médico dijo claramente que había ayudado a morir. Fue juzgado y condenado.
¿La realidad, compasiva, humana, asustada, no acaba imponiéndose, y en muchos casos los médicos ayudan a morir?
Sí, es cierto. Y creo que, incluso con la LORE, seguirá habiendo eutanasias clandestinas, en el sentido de que se hacen totalmente en secreto. Y, sin duda, esto es algo que se ha producido a lo largo de la historia. Una cosa, me parece a mí, que también está muy extendida por todo el mundo. En España conozco casos de eutanasias totalmente secretas, antes y después de la ley.
¿En qué consiste el testamento vital, y cómo afecta la cuestión de la eutanasia?
El testamento vital hay que entenderlo, digamos, en relación con el testamento que una persona hace sobre sus bienes, su patrimonio. El que hace testamento marca su voluntad respecto al reparto. Si muere sin testar, el reparto se hará según las leyes. Es muy importante hacer testamento vital por la sencilla razón de que, si en un momento dado pierdes la conciencia, la capacidad de decidir, seguirás viviendo como un zombi lo que te queda de vida. Pero si has determinado cómo quieres morir, la persona que te representa, según el testamento, lo pone en vigor y hace que se cumpla tu voluntad. Porque estás en un contexto eutanásico, de pérdida de la vida consciente.
¿La eutanasia todavía es tabú y, en consecuencia, existe un déficit de debate público sobre el tema?
Las dos sentencias del Tribunal Constitucional frente a los recursos presentados por Vox y el PP tienen unos contenidos que, a mi entender, deberían incitar a las instituciones a llevar la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia más allá. Estas sentencias no hablan del argumento de la LORE respecto a declarar el derecho de morir que tiene el ciudadano. Deben ayudar a abrir la mano a la ley reguladora. No dejarla en la situación de enfermedad, dolor, sufrimiento, invalidez… Hay que determinar que quien decide sobre mi vida soy yo. Montaigne dice que la vida depende la voluntad de otros, pero la muerte depende únicamente de la nuestra.














