El reto “21 dies”, una campaña para que los catalanohablantes no conserven el hábito de cambiar de idioma ante interlocutores que les hablan en castellano, impulsada por varias entidades independentistas, ha recibido el apoyo y la implicación constantes del expresidente de la Generalitat Quim Torra, como difusor en las redes sociales. Este entusiasmo, sin embargo, ha contrastado con la falta de reacción de otros expresidentes independentistas de la Generalitat.
Torra se ha hecho eco en X no solo del comunicado previo al inicio de la campaña, prevista del 12 de mayo al 1 de junio, sino que ha difundido diariamente el material promocional: imágenes de catalanohablantes famosos vivos o muertos como el presentador Òscar Andreu, la escritora Mercè Rodoreda, el poeta Joan Brossa, y la actriz Montserrat Carulla, con alguna frase que anima a hablar en catalán.
Ninguno de los otros expresidentes se ha dedicado a ello, ni mucho menos, al menos no en las redes sociales, aunque Artur Mas apareció en un vídeo de casi un minuto, difundido por una de las entidades impulsoras, Mantinc el Català, animando a participar en el reto y sumándose “con entusiasmo” y “plena convicción”.
Ni Carles Puigdemont ni Pere Aragonès, a los que se les puede presuponer de la misma opinión o parecida sobre cómo debe defenderse el catalán, han dejado constancia de su adhesión, aunque Puigdemont, por ejemplo, se ha referido al tema lingüístico en las últimas semanas por la polémica del Pacto Nacional por la Lengua, del que Junts se ha desmarcado.
A diferencia de él, su esposa, la comunicadora Marcela Topor, se hizo eco del reto en un breve artículo publicado en El Punt Avui el pasado día 10.