Duelo a garrotazos

Bluesky

Entre La revuelta de David Broncano en TVE o El hormiguero de Pablo Motos en Antena 3 hace tiempo que escogí El intermedio del Gran Wyoming en La Sexta. Eso no impide que, si no hubiera otra opción, obligados a elegir en la primera bifurcación me decantaría mil veces antes por Broncano que por Motos. La vida de los programas televisivos es como la de los perros, hay que multiplicarla por siete o por más, y el programa de los insectos, desengañémonos, ha envejecido mal. El show de Motos nace en septiembre de 2006 en Cuatro, seis meses después del de Wyo. Así, no he tenido nunca la necesidad de verlo. Sin embargo, de forma esporádica, he visto fragmentos que, invariablemente, afianzan mi decisión. Desconozco si esta responde a un componente ideológico, que bien podría ser, el hecho es que la propuesta de Motos es casposa, ahora y hace tiempo, con un sentido del humor falto de sentido y de humor, como aquellos chistes de casetes de gasolinera de la España de Arévalo, de gangosos y homosexuales…

Parece que el país ha encontrado otro motivo para dividirse, uno más. A las famosas dos Españas, la de la derecha y la izquierda, la conservadora y la progresista, la católica y la anticlerical, la vencedora y la vencida, la roja y la azul, ahora podemos añadir la de Motos y la de Broncano. ¿Tú de quien eres más -me preguntaban el otro día-, de Motos o Broncano? Como si se tuviera que ser de alguien… De Wyoming -respondí-, y, cuando actúa Andreu Buenafuente en 3Cat, de Buenafuente. La de Motos y Broncano no es una guerra nueva. A lo largo de la historia de la comunicación, otros pelearon antes y otros se pelearán después: José María García o José Ramón de la Morena, Pepe Navarro o Xavier Sardà, Sardá o Buenafuente, Ana Rosa Quintana o María Teresa Campos

El punto álgido de la rivalidad entre Motos y Broncano llegó el jueves de la semana pasada, cuando el campeón del mundo de MotoGP, Jorge Martín, a punto de ser entrevistado en La revuelta, fue advertido de que si se dejaba entrevistar antes por Brocano ya se podía despedir de ir al programa de Motos. Lo presionaron hasta que lo consiguieron. La respuesta de Broncano fue explicar el incidente en su programa, denunciarlo públicamente, dando a conocer que estas situaciones eran habituales, que no normales. Broncano añadía entonces que preferiría que la guerra se limitara a unas cuantas bromas, como habían hecho ellos. Y, como no tenía invitado, puso en su lugar un documental de veinte minutos de animales, en el que se veían ciervos bramando y cabras perseguidas por depredadores. Una ingeniosa manera de denunciar cómo actúa la competencia…

Todo ello me ha recordado la pintura de Francisco de Goya, Duelo a garrotazos, perteneciente a la serie las Pinturas negras del artista aragonés. Donde se ven dos individuos luchando a bastonazos en un paraje desolado, enterrados hasta las rodillas. Se interpreta como la lucha fratricida entre las dos Españas; en la época de Goya, entre la España de los liberales y la de los absolutistas.

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