100 días como una balsa de aceite

Bluesky

Salvador Illa cumplió el martes sus 100 primeros días de presidente. ¿Recuerdan? La cifra se la inventó el presidente de los Estados Unidos, Franklin Delano Roosevelt en 1933, para imprimirle un sentido de urgencia al arranque de la gestión y paliar los efectos de la Gran Depresión que carcomía la economía. En esos 100 días el Congreso aprobó 15 leyes que contuvieron el pánico bancario, dieron trabajo público a cientos de miles de desempleados y fundaron las bases del llamado New Deal. Sacó la idea de Napoleón Bonaparte, que popularizó esta marca como símbolo de renacimiento en 1815, desde su exilio hasta su regreso triunfal a París. Hasta hace poco, la simbólica cifra servía de tregua para que los nuevos presidentes se situaran, con cierta horquilla, para actuar. Pocos respetan en la actualidad este margen de cortesía.

A pesar de no haber tenido esta dispensa y haber trabajado a destajo, los 100 primeros días de Illa al frente de la Generalitat han estado bastante tranquilos. Ha sido más por méritos propios, el socialista huye de la brega con gran destreza, que como señal de cortesía opositora; la oposición se ha mantenido al acecho para aprovechar cualquier debilidad para lanzarse. También es cierto que parte de la virtud corresponde a las guerras fratricidas que distraían a los opositores.

Sea por lo que sea, el New Deal de Illa ha sido como una balsa de aceite, si se me permite la expresión de que, efectivamente, lleva segundas intenciones. Imaginen si ha sido tranquilo el periodo que la oposición se ha tenido que conformar con el resbalón del aceite para morder la yugular de Illa. Han aprovechado la visita del presidente a la Fiesta del Primer Aceite de Jaén, celebrada en Sabadell, para acusar a Illa de promover a los competidores de los productores catalanes. Diatriba respondida por el PSC en términos de hospitalidad. Incluso Illa, que no le gusta cazar moscas, ha salido al paso afirmando que «el aceite de oliva catalán es el mejor aceite de oliva».

Consciente de su debilidad numérica, durante estos 100 días, allí donde Roosevelt aprobó leyes, Illa ha creado comisiones de expertos para que orienten con soluciones de consenso; los hay de salud, de educación, de reforma de la Administración, de nuevo sistema de financiación o de la ampliación del aeropuerto de El Prat. Es decir, Illa ha gastado los 100 días de cortesía sembrando. Veremos los 100 próximos y los siguientes qué frutos recoge. Esperemos que no haya bebido aceite, lo que en catalán quiere decir pifiarla.

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