Todas las empresas deben hacer frente a crisis reputacionales y el Grupo de Mercenarios Wagner, que todavía es el brazo armado de Rusia en África a pesar de los hechos que derivaron en el asesinato de su fundador, Yevgeny Prigozhin, no es una excepción. Y no se puede negar que la muerte de decenas de soldados empleados por esta compañía a manos de un grupo de tuaregs y militantes del grupo Jamaal Nasr al Islam wal-Muslimeen, cercano a Al Qaeda, en los alrededores de Tin-Zautin, pueblo de Mali situado cerca de la frontera con Argelia, puede ser letal por su prestigio.
La campaña para limpiar el buen nombre de Wagner a través de sus perfiles en Telegram relata unos combates que se extendieron durante cinco días, del 22 al 27 de julio, cuando los suyos cayeron en una emboscada que acabó en masacre. Los canales de Wagner se explayan mostrando el último mensaje recibido por parte de las tropas emboscadas: “Sólo quedamos tres, seguimos luchando”.
Detrás de la épica vienen las culpas. “Para disipar rumores ridículos y falsas noticias sobre la tragedia de Mali, la operación no fue planificada por nuestra empresa, sino por las fuerzas armadas malienses, los soldados locales salían en todas las fotos, mientras nuestros hombres hacían el trabajo sucio”.
Entre las excusas ,algunos datos interesantes que vienen a conformar los rumores que corrían desde el pasado otoño sobre la presencia de tropas ucranianas en África para combatir intereses rusos: “El equipo y las armas utilizadas por los tuaregs de Mali que atacaron las fuerzas gubernamentales y los combatientes de Wagner indican la coordinación de las acciones islamistas por parte de fuerzas occidentales. La emboscada estaba mucho mejor preparada que las que habíamos encontrado antes, los rebeldes disponían de unidades de reconocimiento y grupos especiales que atrajeron a las tropas, además disponían de equipamiento y armas sofisticados”.
En otro post de su canal de Telegram Wagner explicita en qué consistía este armamento sofisticado, al tiempo que confirma la presencia de tropas ucranianas en África: “se utilizaron drones pesados, guiados por operadores de Ucrania que trabajaban para ellos”.
Pocos días después, el diario The Kyiv Post, publicó una foto que mostraba rebeldes tuaregs posando con una bandera ucraniana, así como una imagen de un misterioso soldado luciendo emblemas del ejército de Zelensky. Este diario fue quien, en septiembre de 2023, difundió imágenes de acciones militares de Ucrania contra intereses rusos en Sudán.
Actualmente, la línea del frente entre Rusia y Ucrania se extiende por África, pero también por Siria, donde según publicaba el periodista David Kirichenko, soldados ucranianos asedian a las fuerzas de Rusia con la ayuda clandestina de milicias kurdas. El objetivo de estas acciones sería distraer en Oriente Medio a unas tropas que, de otro modo, podrían pasar a fortalecer a los efectivos que actualmente luchan en el Donbás o en Zaporíjia.
En Sudán, Ucrania tendría como objetivo dificultar la llegada a Moscú de miles de millones de dólares en oro provenientes de las minas que controla Wagner y que se han convertido en uno de los elementos que ayudan a Rusia esquivar las sanciones occidentales. Está claro que en Sudán las alianzas son complejas y cambiantes. Actualmente, Wagner mantiene un perfil bajo y se limita a defender sus intereses mineros sin intervenir directamente en el conflicto, mientras el gobierno ruso anuncia un acuerdo con el sudanés para construir una base naval en Puerto Sudán, en la costa del mar Rojo.
Consciente de esta volatilidad a la hora de establecer vínculos, el gobierno de Zelensky impulsa una importante campaña de imagen para ganarse las simpatías de los gobiernos africanos. En algunas ciudades comienzan a verse sacos como «Grano proveniente de Ucrania». Desde Kiev se asegura que “la campaña Grano de Ucrania es una iniciativa impulsada por nuestro presidente, junto con el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas para esquivar las barreras impuestas al sistema alimentario mundial por Rusia al invadir Ucrania y bloquear los sus puertos”.
Esta operación va acompañada de una ofensiva diplomática que llevará a la apertura de nueve embajadas ucranianas en Ruanda, Mozambique, Botsuana, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Ghana, Mauritania, Tanzania y Sudán en el plazo de un año. Seguramente una de sus primeras misiones será intentar interrumpir el flujo de mercenarios africanos, atraídos por sueldos de 2.000 euros, con los que Moscú busca paliar una importante carencia de tropas.







