España es líder en turismo desde hace décadas, y en 2023 registró su máximo histórico, con la llegada de 85 millones de visitantes extranjeros. De este total, hay tres comunidades autónomas que lideran el podio turístico, y son justamente los tres territorios donde los residentes locales están saliendo a la calle para pedir un cambio de modelo y tener voz propia en la planificación de este potente sector económico, que representa el 12,8% del PIB.
Con 18,1 millones de visitantes extranjeros, Cataluña es la líder absoluta, mientras que las Islas Baleares ocupan el segundo lugar, con 14,4 millones, una cifra récord registrada el año pasado en su serie histórica. Canarias, en la tercera posición, acogió en 2023 cerca de 14 millones de turistas internacionales, con la consiguiente tensión de los servicios y la vida diaria de sus residentes, como pasa al resto de territorios mencionados.
El portavoz de la plataforma ciudadana Menys Turisme, Més Vida de Mallorca, Jaume Pujol, relata a
Preguntado por el detonante de la situación actual, el portavoz de la plataforma recuerda que “hace años que pasa”, pero el crecimiento de los pisos turísticos es uno de los motivos del gran malestar social, que se ha acabado transformando en manifestaciones y protestas a puntos diversos de las islas. Las primeras movilizaciones se iniciaron en 2017, según el portavoz, y el impacto de la plataforma Airbnb focalizaba las protestas. Este fenómeno de alquiler vacacional ha permitido que “el turista salga de ciudades masificadas y urbanas, como Palma, o pueblos costeros como Santa Ponsa, y se desplace en zonas más rurales y más tranquilas. Esto ha hecho que todos y cada uno de los pueblos de Mallorca estén turistificats, que nos saquen de casa, que nos saquen de nuestros pueblos. Hay pueblos donde hay más casas para turistas y alquiler vacacional que para vecinos”, afirma.
En declaraciones a EL TRIANGLE, Lluís Garay, investigador y experto en turismo de la UOC, reconoce que “hay una actividad masificada en determinados destinos, y en los últimos 20 años se ha producido un gran desarrollo en todo el mundo, que ha afectado grandes ciudades, como Palma y Barcelona, entre otras muchas”. “Se ha producido un fenómeno de crecimiento bestia en las últimas décadas”, según Garay, y “este desarrollo está muy imbricado con la afectación del mercado de la vivienda de estas ciudades”.
Los movimientos vecinales y sociales se están movilizando en estos destinos, pidiendo tener voz en la planificación y la gestión de la actividad económica que los afecta. A pesar de que no es un fenómeno local, sino que afecta otros destinos de todo el mundo, el experto en turismo Lluís Garay hace hincapié en la singularidad de la ciudad de Barcelona. “Hay que tener en cuenta que Barcelona tiene una tradición de activismo previa muy importante y muy vinculada al tema del derecho a la vivienda”. En consecuencia, “la tradición de movilización social nutre estas reivindicaciones. En otros países también se han activado las protestas, pero tienen diferente tradición cultural, y este ha sido uno de los motivos por los cuales Barcelona ha sido una ciudad líder, con París, como red de ciudades para dar respuesta al que está pasando con el turismo”.
La última manifestación contra la masificación turística en Barcelona reunió a principios de julio más de 140 entidades vecinales, sociales y ecologistas.
Para abordar la situación actual, plataformas ciudadanas como Menys Turisme, Més Vida, de Mallorca, piden “un estudio de cargas de la capacidad de la isla de Mallorca”, como manifiesta Jaume Pujol. “Los recursos y el territorio son limitados, y no podemos continuar recibiendo más turistas cada año. Necesitamos un estudio de carga y poner límites para llegar al techo territorial que sea necesario”, señala.
En respuesta a las protestas y el malestar social, la presidenta del Gobierno balear, Marga Prohens, ha admitido que “se necesita un diagnóstico serio y riguroso para adoptar medidas”, y ha hablado de debatir sobre los límites, la gestión, el crecimiento o las infraestructuras. Actualmente, ya existe un espacio de debate llamado Mesa por el Pacto Social por la Sostenibilidad, pero la plataforma Menys Turisme, Més Vida denuncia que no forman parte de ella. Jaume Pujol lamenta que “no hemos sido invitadas, y hay mucha gente, como el sector hotelero, pero nosotros, no. No hemos tenido ninguna reunión con el Gobierno ni hay ninguna voluntad política, de momento”.
Aparte del estudio de cargas, el colectivo de Mallorca pide “una planificación del modelo económico de las Islas Baleares que no deje nadie atrás, y que se produzca un cambio socioeconómico contando con todo el mundo: las personas más precartzades, las migradas, aquellas que han venido a hacer trabajo… Un modelo más justo, igualitario y que permita poder vivir en Mallorca en paz”. Entre las acciones concretas, citan “reducir los vuelos de llegada, los cruceros y limitar la compra de vivienda a los no residentes extranjeros para uso turístico”.
El experto en turismo de la UOC admite que el futuro del turismo sostenible pasa por “empoderar los residentes e intentar tener voz en la planificación y la gestión de la actividad económica que los afecta. Es absolutamente normal, y nos tendremos que acostumbrar”. Los expertos tienen claro que cuando se desarrolla una actividad económica, que tiene que ser sostenible y responsable, hay que tener en consideración los grupos de interés a quien afecta. “El turismo es un fenómeno muy complejo y afecta muchos grupos de interés, y muy especialmente los residentes”, dice Lluís Garay. Por lo tanto, “es natural empezar a recoger toda esta necesidad de empoderamiento y consideración de los residentes”.
Las administraciones tienen que afrontar el crecimiento, el control y la regulación normativa de los alojamientos vacacionales, si se quiere afrontar un nuevo modelo de turismo sostenible. Decisiones como la del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, de eliminar los pisos turísticos a partir del 2029, sigue los pasos otras capitales, como Nueva York.
Puedes leer el artículo entero en el número 1587 de la edición en papel de EL TRIANGLE.












