¿Por qué a Laporta su propia prensa lo acusa de mentir sobre Xavi?

Bluesky
Deco, Laporta i Xavi - Foto: FC Barcelona

De las declaraciones de Joan Laporta en el último Aló Presidente de Barça One, la más polémica y controvertida ha sido la dedicada a subrayar los problemas de preparación física del equipo de Xavi y la necesidad de que, con otro entrenador, mejore gracias a la disciplina, el control, mayor profesionalidad y más horas, e intensidad en los entrenamientos. Pues bien, al margen de que ese defecto mayúsculo e inaceptable lo pudo y lo debió esgrimir un mes antes cuando lo renovó, lo abrazó y se emocionó imaginando el Barça de la próxima temporada bajo sus órdenes, la prensa ha salido a desmentir esta especie de alegato clave contra el trabajo del exentrenador. Curiosamente, la prensa más laportista, un poco cansada de un papel servil y de defensa sistemática de un laportismo cada vez más decadente.

No han faltado las estadísticas que, precisamente, desmontan este discurso del presidente, pues la mayoría de los puntos en la Liga, hasta 51, los consiguió el Barça a partir del minuto 60 de partido, umbral fijado por Laporta en el que regularmente «el equipo se ha caído». De acuerdo con los datos aportados por los analistas, esta afirmación del presidente es «una absoluta mentira», no sólo porque las cifras son contundentes en este sentido, sino porque, en general, una de las virtudes destacadas a lo largo de la temporada ha sido la de acabar los partidos con un buen tono físico, atacando y remontando marcadores adversos, muchas veces con un juego más brillante y afinado que en el resto del partido. Si alguna secuencia se ha repetido a lo largo del curso ha sido, desde luego, el arranque más bien despistado del equipo, los goles encajados por salir un poco al ralentí y por esa necesidad de apretar en el tramo final para recuperar el terreno perdido de salida.

Laporta, con ese poco oportunismo y tendencia a liarla que le caracteriza, ha puesto de moda la cuestión de la preparación física, siempre muy subjetiva, y un listón de exigencia comprometido para el nuevo entrenador, Hansi Flick, según se den los resultados y la forma de ganar o de perder del equipo a partir del próximo curso. El staff técnico de Xavi no ha dudado en filtrar y aportar silenciosamente a los periodistas datos y argumentos para darle la vuelta a una de las causas por las que, al final de todo, Laporta decidió prescindir del técnico de Terrassa, además de acusarlo de no haber sabido aprovechar el potencial de la plantilla, principalmente a Lewandowski, Gundogan, Joao Félix y Vitor Roque. Laporta no ha ayudado a Xavi, criticándolo ahora por lo mismo que no hace ni dos meses le entusiasmaba de su forma de ser y de trabajar, ni a su sucesor, Flick, porque le ha impuesto titularidades y exigencias incómodas que el entrenador alemán tendrá que defender en muchas ruedas de prensa a lo largo de los próximos meses. Y tampoco se ha ayudado el presidente a sí mismo con un discurso cada vez más incoherente y más descaradamente al servicio del círculo de sus amistades, de sus familiares y de su círculo íntimo de intermediarios.

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