Briviesca: la semilla del odio
Cuesta muy poco plantar una semilla. Después, es cuestión de regarla convenientemente y de esperar. El fruto puede no ser satisfactorio, pero si somos pacientes, lograremos nuestro propósito. Y la verdad es que esa semilla la podemos introducir en la tierra de manera subliminal, sin aspavientos, sin orgullo, con humildad. Hay muchas maneras de hacerlo. … Leer más

