Procesado en los EE.UU. un exsocio de Roures por los sobornos de Mediapro

La Fiscalía atribuye fraude, blanqueo de capitales e infracción de la ley RICO a Gerard Romy en la causa del FIFAgate
Edificio de Mediapro en la avenida Diagonal de Barcelona
Edificio de Mediapro en la avenida Diagonal de Barcelona

La justicia de los Estados Unidos ha procesado a Gerard Romy, cofundador de Mediapro y exsocio de Jaume Roures y Tatxo Benet en este conglomerado audiovisual, como presunto responsable del pago de sobornos con los que una empresa de este grupo, Imagina, obtuvo derechos de emisión de partidos clasificatorios del Mundial de fútbol correspondientes a la zona CONCACAF (Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe).

La Fiscalía atribuye a Romy la presunta comisión de delitos de fraude y blanqueo de capitales, castigados con penas de hasta 20 años de prisión cada uno, así como la violación de la ley RICO (Ley de Chantaje Civil, Influencia y Organizaciones Corruptas).

La rama del llamado FIFAgate que afecta a Mediapro estalló mediáticamente en 2015 cuando agentes del FBI registraron la sede de Imagina en Miami. Además, efectivos de la UDEF entraron en dependencias de Mediapro en Barcelona y Madrid.

La Fiscalía acusó a un ejecutivo del grupo, Roger Huguet, de haber pactado los sobornos con altos ejecutivos de la FIFA y de federaciones de la CONCACAF. En su escrito de acusación, señalaba la existencia de un co-conspirador, cuya identidad no especificaba entonces, con una posición corporativa superior, que movía los hilos de la trama de sobornos desde Europa.

Huguet, al igual que el también ex-alto ejecutivo Fabio Tordin, se declaró culpable de fraude y blanqueo. De las confesiones de ambos la Fiscalía norteamericana infirió la posición y el rol del co-conspirador, que ubicó en la cúpula de Mediapro.

En 2018, la filial de Mediapro Imagina, ya entonces sin actividad, alcanzó un acuerdo con la Fiscalía del distrito este de Nueva York para evitar la presentación de cargos a cambio de declararse culpable de dos delitos de conspiración de fraude electrónico y pagó 20 millones de euros, incluidas las devoluciones de los beneficios obtenidos a varias federaciones de fútbol.

El caso, sin embargo, ha avanzado respecto a Romy, que tenía un 12% de las acciones de Mediapro en el momento de los hechos investigados, la misma participación que Roures y Benet.

La justicia de los EE.UU., según publica ahora El Confidencial, atribuye a Romy el establecimiento de un esquema de pago de sobornos entre los años 2008 y 2015 y la colaboración en el pago de tres millones de dólares a Jeffrey Webb, que fue presidente de la CONCACAF.

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